SPUTNIK
MÉXICO.- Si bien la legislación mexicana ya prohibía la incidencia de extranjeros en asuntos de política interna, en esta ocasión, las autoridades locales podrán anular una elección en caso de detectar algún acto de intervencionismo.
La normativa, aprobada por el Congreso de la Unión en cuestión de días, no especifica qué se entiende por intervención extranjera ni cómo se probará esto ante un juzgado para anular comicios electorales.
No obstante, y aun cuando falta la redacción de leyes secundarias para darle precisión a la reforma, este supuesto ya podrá aplicarse en la votación intermedia del 2027, de acuerdo con la interpretación que dio a conocer esta semana la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde.
La aprobación de esta reforma se da en un momento en el que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostiene que grupos de ultraderecha en EEUU buscan incidir directamente en el panorama político electoral de México.
Durante un mitin realizado en el centro de la capital mexicana, realizado el 31 de mayo, la mandataria sostuvo que las acusaciones estadounidenses contra 10 funcionarios del país latinoamericano —entre ellos, el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya— eran parte de una estrategia de intervención y ataque contra la soberanía nacional.
"¿Es realmente interés legítimo, genuino por ayudar a México? ¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada? ¿O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026? ¿O acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país? No son preguntas retóricas. ¡México no es piñata de nadie!", declaró Sheinbaum.
La defensa de intereses particulares
En entrevista para Sputnik, el investigador de la División de Derecho, Política y Gobierno de la Universidad de Guanajuato, Édgar Espinal, sostiene que el temor a un acto de intervención política desde EEUU proviene de una "miedo generalizado e histórico" que existe en toda América Latina, debido a que, en más de una ocasión, Washington ha incidido en la política nacional de diversos países de la región.
Sin embargo, el académico precisa que la reforma recién aprobada no es clara sobre el concepto de intervención extranjera y que este acto se puede dar de diversas maneras, ya sea directamente en el sistema electoral o a través de la propaganda, como es el caso de México.
Para Espinal, este tipo de intervenciones políticas forman parte de procesos históricos que se han registrado en prácticamente todas las civilizaciones y son, generalmente, la respuesta de grupos de poder que ven amenazados sus intereses.
"Es muy importante entender que todas las sociedades y todos los grupos de poder y las élites intervienen, o quieren intervenir, de alguna manera en la toma de decisiones", explica.
Una amenaza real
En noviembre de 2025, EEUU publicó los lineamientos de su política exterior en los que se incluía una reivindicación de la Doctrina Monroe —renombrada posteriormente como Doctrina Donroe—lo que levantó las alertas en distintos países de América Latina, los cuales han sido criticados por Washington por sus estrategias en el combate al narcotráfico y a los que ha advertido que podría incursionar militarmente como parte de sus estrategias de seguridad nacional.
A lo largo de 2026, desde la Casa Blanca se han hecho diferentes comentarios en los que se sugiere la posible intervención militar de distintas regiones del continente, como lo es Groenlandia e incluso Venezuela, sobre todo después del secuestro del presidente Nicolás Maduro, quien fue trasladado a la nación norteamericana.
En este contexto, el doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Enrique Catalán, opina en entrevista para Sputnik que, si bien existe una amenaza real por parte de EEUU, la reforma aprobada deja a la subjetividad de la autoridad en turno definir los casos en los que exista una injerencia extranjera, una ambigüedad que puede ser problemática.
"¿Qué vamos a interpretar como injerencia? Porque una opinión política la tenemos todos a favor o en contra de las diferentes autoridades, diferentes candidatos y, por supuesto, el desempeño de gobierno", señala Catalán.
El investigador cree que, en especial, esta legislación tiene un enfoque mediático para detectar grandes redes organizadas para impulsar narrativas —particularmente en medios sociales— o a ciertos candidatos, atacar a diferentes figuras políticas y, en general, para insertar en la opinión pública ideas muy concretas sobre la política nacional de distintos países del mundo.
"Estamos hablando de reclutamiento de influencers, de pago a medios de comunicación masiva, ya sea algunos canales o periodistas, personalidades reconocidas, pero también aquellas que son emergentes o incluso la creación de plataformas específicas para la difusión de estas narrativas", comenta el académico.
Apenas en mayo, una investigación periodística titulada Hondurasgate reveló una supuesta conspiración impulsada por EEUU y Argentina para promover campañas mediáticas contra los gobiernos de México y Colombia, con apoyo de otras administraciones de la región más alineadas a la política de Washington.
La propia presidenta de México ha sostenido que la oposición política mexicana está aprovechando la incidencia extranjera de grupos de ultraderecha para tratar de ganar las elecciones intermedias de 2027 y las generales de 2030, incluso con el respaldo público de figuras de este espectro político como lo son la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Otras figuras públicas, pero del ámbito nacional, han dado eco a narrativas relacionadas sobre la necesidad de que EEUU intervenga directamente en México, como es el caso del dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, quien además forma parte de la organización Atlas Network, dedicada a la promoción del ultraliberalismo.
En este sentido, Catalán advierte que las redes sociales son un campo peligroso para manipular la percepción de las personas, por lo que considera que "somos muy vulnerables" a estrategias de comunicación que busquen incidir políticamente en la región, porque nuestra "conciencia se genera a partir de la información disponible", sea verdadera o falsa.
"Por eso, quien hoy controla los medios y la narrativa, independientemente de que esta sea verdadera o falsa, porque estamos en un mundo globalizado donde abundan también las posverdades y las llamadas fake news, quienes logran el dominio de este flujo informativo o desinformativo son los que tienen la ventaja", asevera.
El especialista en la relación México-EEUU sostiene que la reforma para anular votaciones por injerencia extranjera es necesaria ante la amenaza real que vive México, pero a esto se deben mantener esfuerzos para contrarrestar el golpeteo mediático, especialmente en el área digital.
