El Banco Mundial, «muy preocupado» por las consecuencias de la guerra en Irán

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WASHINGTON.- Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que se iniciaron el pasado 28 de febrero, desencadenaron un conflicto que afecta a toda la región, al tiempo que han dificultado el normal funcionamiento de las cadenas de suministro, disparando los precios de la energía.

El Banco Mundial ofrece ayuda al desarrollo y apoyo presupuestario inmediato a los países miembros en forma de préstamos y asistencia técnica.

El director gerente del Banco Mundial (BM), Paschal Donohoe, se mostró «muy preocupado» por el efecto que la guerra en Irán pueda tener sobre la inflación, el empleo y la seguridad alimentaria, y aseguró que mantiene conversaciones con los Estados miembros sobre cómo abordar las necesidades inmediatas derivadas de la crisis, según declaró un alto cargo de la institución a la agencia francesa AFP.

Los comentarios de Donohoe coinciden con el anuncio del BM de una nueva alianza con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para coordinar las respuestas de ayuda ante la guerra.

Donohoe señaló ayer, miércoles, que los países de Asia y África son especialmente vulnerables a las perturbaciones de la crisis en energía, precios y oferta.

«En estos momentos, estamos consultando con muchos gobiernos y países sobre cuáles serán sus necesidades, y preveo que en las próximas semanas esto quedará mucho más claro», afirmó Donohoe.

Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que se iniciaron el pasado 28 de febrero, desencadenaron un conflicto que afecta a toda la región, al tiempo que han dificultado el normal funcionamiento de las cadenas de suministro, disparando los precios de la energía.

El Banco Mundial ofrece ayuda al desarrollo y apoyo presupuestario inmediato a los países miembros en forma de préstamos y asistencia técnica.

En ese sentido, Donohoe afirmó que la organización ofrece ambas formas de apoyo.

«Estamos muy preocupados por el efecto que esto tendrá sobre la inflación, el empleo y la seguridad alimentaria», afirmó.

«Por eso pondremos en marcha respuestas que incluyan un componente financiero y otro de políticas que puedan ser de ayuda y lo serán».
Las conversaciones sobre las opciones financieras —que podrían adoptar la forma de préstamos inmediatos— están «en curso», pero no se esperaba que concluyan hasta «dentro de varias semanas», subrayó.

En cuanto al asesoramiento en materia de políticas, Donohoe expresó su confianza en que las conversaciones concluyan «en unos días».
Riesgos no solo para la energía

Teherán ha bloqueado -de facto- el estratégico estrecho de Ormuz, por el cual transita aproximadamente una quinta parte del crudo y el gas natural licuado (GNL) del mundo, así como un tercio de sus fertilizantes.

Gran parte de ese suministro tiene como destino los países asiáticos, que han visto cómo los flujos de energía se agotaban bruscamente, a medida que los precios se disparaban y los suministros se reducían.

Varios países —entre ellos Pakistán, Indonesia y Bangladés, principales prestatarios del Banco Mundial— han aplicado medidas generalizadas de ahorro de combustible para hacer frente a la crisis, reservando lo que tienen para su uso en industrias y sectores clave.

Los países vulnerables de Asia y África han comunicado al BM los temas que más les preocupan en este contexto de guerra.

«Están alertando sobre el impacto en los ingresos que se producirá debido al aumento de los precios, y lo que eso supondrá para los hogares y las empresas», afirmó Donohoe.

Además del impacto de la menor disponibilidad de energía —que puede provocar una caída de la producción económica—, también existe preocupación por la seguridad alimentaria por el freno en las cadenas de suministro de fertilizantes.

El FMI señaló a principios de semana que la guerra podría tener graves consecuencias para los países de bajos ingresos si los precios de los alimentos suben demasiado.

«La población de los países de bajos ingresos es la que corre mayor riesgo cuando suben los precios, ya que los alimentos representan, de media, alrededor del 36 % del consumo, frente al 20 % en las economías de mercados emergentes y el 9 % en las economías avanzadas», indica un informe del FMI.

En África, Asia Meridional y Oriente Medio, el FMI advirtió de que varios países ya se enfrentan a escasas reservas de divisas y a un «acceso limitado a los mercados», lo cual les hace vulnerables a «peligrosas» crisis de deuda.

Donohoe afirmó que el BM está «bien posicionado para ayudar a los países en su respuesta económica» y que mantiene conversaciones «intensas» con los Estados miembros.

«Aunque este desafío va a comenzar en el sector energético, realmente tiene el potencial de tener consecuencias que afecten a economías enteras», señaló.

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