SPUTNIK
FRANCIA.- A finales de septiembre, los estudiantes de secundaria franceses salieron a las calles para protestar contra los problemas del sistema educativo. Lo que comenzó como un movimiento masivo para mejorar las condiciones en los centros escolares se convirtió en apenas unas semanas en una crisis de alcance nacional.
Escaparates de boutiques destrozados, grafitis anarquistas en monumentos históricos, coches incendiados y montañas de basura en las calles: así lucen las terribles consecuencias de los disturbios en París y otras ciudades de Francia.

La ola de disturbios más multitudinaria azotó el país los días 17 y 18 de octubre. Esta vez, los comercios se convirtieron en el principal objetivo.
Entre los establecimientos atacados figuran grandes cadenas de supermercados, como Carrefour, Franprix y Monoprix, así como boutiques de lujo, bares y tiendas de cigarrillos electrónicos.
En París, los participantes en los disturbios destrozaron los escaparates de varias tiendas.
Saquearon una tienda de teléfonos y robaron productos por valor de unos 78.000 dólares.
También fueron saqueados establecimientos de marcas de lujo como Hermès, Louis Vuitton y Dior.

Los vándalos también atacaron supermercados, panaderías y bancos. Solo en París, alrededor de 1.500 comercios resultaron afectados.
Según el presidente de la Federación Francesa de Comercio y Distribución, Alexandre Bompard, los costes de reparación podrían ascender a cientos de millones de dólares.
Además de los establecimientos comerciales, varios símbolos del Estado sufrieron importantes daños.
Entre los edificios afectados figura el ayuntamiento de Limoges, una construcción del siglo XIX situada en el centro de Francia, ciudad conocida por su porcelana. El edificio quedó prácticamente destruido por un incendio.
Los participantes en los disturbios también atacaron ayuntamientos desde Lille, en el norte de Francia, hasta Marsella, en el sur.
El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró el 18 de octubre que "quienes destruyeron la República rendirán cuentas".
Por su parte, el ministro del Interior francés, Laurent Núñez, informó que el 17 de octubre resultaron heridos más de 600 agentes de policía, gendarmes y bomberos, y que se detuvo a más de 2.000 personas.
