SPUTNIK
NACIONES UNIDAS.- Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó que, si bien las cifras globales de víctimas de desnutrición crónica han experimentado un leve descenso hasta situarse en unos 645 millones de personas en 2025, las situaciones de privación extrema de comida avanzan gravemente en el mundo.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, denunció que, pese a existir la capacidad técnica y productiva suficiente para alimentar a la población mundial, la privación de alimentos continúa provocando miles de muertes y desplazamientos masivos de forma evitable.
En su primer informe temático ante la Asamblea General, la relatora especial sobre el derecho a la alimentación, Sofía Monsalve Suárez, denunció el aumento del uso del hambre como un instrumento de guerra.
La experta de la ONU señaló que los ataques sistemáticos contra infraestructuras agrícolas, los bloqueos al suministro alimentario y la impunidad internacional convierten la privación de comida en una táctica militar de confrontación, generando un desafío moral sin precedentes para la comunidad internacional.
Entre las zonas más afectadas por este fenómeno destacan Sudán y la Franja de Gaza. En el país africano, tras más de tres años de guerra civil, más de 19,5 millones de personas padecen inseguridad alimentaria aguda, con focos extremos en Darfur y Kordofán.
Por su parte, en el enclave palestino, la frágil tregua alcanzada en 2025 no ha logrado erradicar la desnutrición infantil grave, amenazada de nuevo por las persistentes restricciones al paso de ayuda humanitaria y suministros comerciales.
A los conflictos armados locales se suma una amenaza global sobre las cadenas de suministro. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió sobre la parálisis simultánea en tres vías marítimas estratégicas: el estrecho de Ormuz, el de Bab el Mandeb y el mar Negro. Estas interrupciones han encarecido el transporte, los carburantes y los fertilizantes, provocando un repunte en la inflación de los alimentos que afecta ya a más de 16 países con tasas superiores al 15%.
Las proyecciones del PMA señalan además que el fenómeno meteorológico El Niño podría abocar a 49 millones de personas adicionales a la inseguridad alimentaria aguda en 45 países para finales de 2027.
Desde la agencia humanitaria recalcan que los principales factores detrás de la crisis no responden a causas inevitables, sino a decisiones de origen humano que combinan conflictos bélicos, distorsiones del comercio e inacción ante los desastres climáticos.
Aunque la ONU promueve la innovación tecnológica, la inteligencia artificial y el combate al desperdicio de alimentos —que alcanza más de 1.000 millones de raciones diarias—, otras agencias como la FAO y el PNUMA subrayan que la tecnología resulta insuficiente por sí sola. Para la relatora especial Sofía Monsalve, la erradicación del hambre requiere reformar la arquitectura financiera internacional, reducir la deuda de los países vulnerables y, prioritariamente, poner fin a los enfrentamientos mediante una verdadera voluntad política.
