El Escudo de las Américas, el arma de Washington en Latinoamérica

Compartir

Prensa Latina

ARGENTINA.- La mano de Washington está detrás de las elecciones en Brasil, el golpe institucional en Bolivia y los fallos de la Corte Suprema argentina sobre extranjerización de tierras y el encarcelamiento de Cristina Fernández, advierte hoy el diario Página12.

En su principal artículo dominical de su comentarista político Raúl Kollmann, la publicación señala que Estados Unidos le quitó la visa al fiscal general de Bolivia, Roger Mariaca, y a las 48 horas el gobierno liberal mandó la policía, sin causa judicial, a detenerlo.

En la sesión para designar inconstitucionalmente a otro fiscal general, había funcionarios de las embajadas de Estados Unidos, Argentina y Perú, todos alineados con Donald Trump, y parte del llamado Escudo de las Américas, mecanismo creado por la administración norteamericana para dominar la región a los antojos de la ultraderecha.

En Argentina, en agosto, el gobierno tuvo que retirar el capítulo sobre extranjerización de tierras porque perdía la votación en el Senado y, pocos días después, el 31 de agosto, el tribunal supremo empezó a preparar el fallo a favor de la extranjerización.

Detrás estuvo Estados Unidos y el oscuro empresario Peter Thiel, con la necesidad de instalar los data centers de Inteligencia Artificial en la Patagonia, que requieren agua, energía y tierras baratas, señala Kollmann.

En Estados Unidos –recuerda- ya hubo 46 rechazos a la instalación de esos data centers gigantescos. El 21 de marzo de 2025, Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, le quitaron la visa a Cristina Kirchner.

Ese mismo día –agrega el articulista- la Cámara de Casación rechazó su recurso en la causa Vialidad y dos meses después la Corte Suprema, en tiempo récord, ordenó la detención de la expresidenta. “No faltó la mano de Washington”, reitera.

El viernes pasado a dos días de los comicios presidenciales en Brasil, el exdirector del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos Nick Zimmerman afirmó que, si Lula gana las elecciones, Trump no reconocerá el resultado.

En paralelo, Estados Unidos suspendió las actividades consulares en Brasil “por razones de seguridad”, con una exhibición de injerencia total de Washington, no solo en Bolivia, en las elecciones de Argentina y en la Corte Suprema argentina, sino también en las elecciones de Brasil.

En lo que constituye un golpe institucional en Bolivia, el fiscal Mariaca encabezó las investigaciones que llevaron a la cárcel a Fernando Cerimedo, exasesor de Javier Milei, del propio Trump y del presidente boliviano, Rodrigo Paz, por tentativa de femicidio, enriquecimiento ilícito y sobornos por aviones que transportan drogas.

En medio de la investigación –relata Kollmann- el gobierno estadounidense le sacó la visa a Mariaca y a otros funcionarios judiciales, en una clara maniobra para defender a su hombre, Cerimedo. Su detención y la información que emanó de ella resultaron un cimbronazo para los gobiernos del Escudo de las Américas.

Dos días después, sin que exista una causa judicial ni en Bolivia ni tampoco en Estados Unidos, Mariaca, dos fiscales y otros 11 funcionarios judiciales fueron detenidos por orden de Paz. El ministro de Gobierno agradeció a la DEA norteamericana, dejando en claro que las detenciones fueron resueltas en Washington.

Horas más tarde, Rubio elogió a Paz y evaluó la decisión de detener a Mariaca como “medidas audaces”. Al día siguiente, los países gobernados por la derecha en América Latina también respaldaron a Paz y dijeron que el marco de las acciones era el propuesto por el Escudo de las Américas, o sea, el acuerdo de Trump con esos gobiernos, describe el comentarista.

Aunque parezca delirante, la ofensiva de Trump y la derecha republicana en todo el continente se basa en la doctrina ‘Donroe’, que es una referencia a “América para los americanos”, resume el articulista.

Haciendo gala de megalomanía, Trump puso ahora la D de su nombre al frente de la doctrina, en lugar de Monroe, es ‘Donroe’. El resultado: “América para Trump”. Y así actúan desde Washington. Sin tapujos, concluye el analista político.

arc/mh

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *