Prensa Latina
HAITÍ.- La aprobación en Haití de 316 partidos políticos para unas elecciones cuya fecha está aún por precisar constituye hoy “un hecho sin precedentes en la historia reciente del país", según un artículo del diario Le Nouvelliste.
La aceptación por parte del Consejo Electoral Provisional (CEP) de esa cantidad de organizaciones aspirantes a los comicios es considerada así en el artículo “Entre la euforia democrática y la exuberancia política”, del autor Michel Eric Gaillard.
“Casi diez años después de las últimas elecciones –subraya el texto- esta movilización refleja una euforia democrática perfectamente comprensible, pues el regreso a las urnas responde a una profunda expectativa de la población y de todos los actores políticos”.
“Sin embargo –cuestiona el autor- más allá de esa aspiración legítima, cabe plantearse una pregunta: ¿está el sistema electoral haitiano preparado administrativamente para organizar una votación de tal complejidad?”
Según Gaillard, esta reflexión «no se refiere solo a partidos políticos, ni a candidatos, ni a resultados esperados. Se trata –opinó- de un aspecto mucho menos visible, pero igualmente esencial: la organización en sí de las elecciones”.
Para el comentarista, el CEP se basa en el Padrón Electoral General, establecido con datos de la Oficina Nacional de Identificación, que agrupa a todos los ciudadanos en edad de votar.
“De esta lista –explica Gaillard- los electores se distribuyen por secciones de municipios, comunas y departamento que determinan el número de mesas electorales, cada una con 400 electores, y, luego, el CEP establece para cada mesa una lista electoral parcial”.
Dicha metodología –amplía el autor- permitió dimensionar un sistema electoral destinado a un electorado potencial de alrededor de 5,9 millones de ciudadanos, compuesto por cerca de 13 mil 700 mesas electorales, agrupadas en unos mil 500 centros de votación.
De acuerdo con el estudioso, dicha infraestructura, ubicada en escuelas u otros edificios públicos, debe diseñarse para permitir que cada elector ejerza su derecho al voto, con independencia de la tasa de participación observada.
Gaillard recuerda que, desde las elecciones de hace 10 años, Haití cambió mucho, pues el último censo general de población y vivienda data de 2003, sin realizarse desde entonces ningún nuevo censo nacional.
También –agrega- otros cambios demográficos de las últimas décadas hacen más incierta la distribución real de la población, por hechos como el terremoto de 2010, y migraciones masivas causadas por la inseguridad y el abandono de numerosas regiones.
“La geografía electoral de ayer –subrayó el autor- ya no es la misma de ahora. Escuelas y edificios públicos que sirvieron entonces como centros de votación ahora están destruidos, son inaccesibles o están ubicados en zonas de alto riesgo”.
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