SPUTNIK
MOSCÚ.- Un nuevo escándalo sacude a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), ante la percepción global de que la Copa del Mundo es manejada por Washington. "No hay que perder de vista que este Mundial, en su propia planificación" le otorgó a EEUU el mayor número de partidos", dijo un especialista a Sputnik.
La decisión del Comité Disciplinario de la FIFA de retirar una sanción por tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun, el máximo goleador del equipo de las barras y las estrellas, desató una tormenta de indignación en la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) y reabrió el debate global sobre la aplicación del reglamento.
Flo, como lo apodan sus compañeros, fue expulsado en el partido contra Bosnia y Herzegovina después de que el árbitro brasileño Raphael Claus determinó, tras revisar la jugada en el árbitro asistente de video (VAR, por sus siglas en inglés), que Balogun pisó el tobillo del defensa bosnio Tarik Muharemovic en medio de la disputa por el balón.
Sin embargo, el presidente estadounidense Donald Trump estimó que la jugada "no era falta" porque, desde su perspectiva, se trató de "dos grandes atletas que chocaron entre sí y se enredaron". Por ello, tildó de "horrible" la decisión de Claus, al que describió como alguien "un tanto sospechoso", y, según reveló él mismo, telefoneó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedirle que revisara la sanción.
Por su parte, la FIFA aplicó el artículo 27 de su Código Disciplinario, que supuestamente permitiría al Comité Disciplinario suspender una sanción previamente impuesta. Así, Balogun quedó habilitado para enfrentar el decisivo encuentro de su selección contra la escuadra de Bélgica en el partido de octavos de final de la Copa del Mundo.
Además de conllevar la salida inmediata del juego, la expulsión de un jugador mediante tarjeta roja o doble amarilla implica la suspensión automática para el siguiente partido oficial de su equipo, según establece el artículo 66.4 del Código Disciplinario de la FIFA. Mientras que el artículo 27 menciona la anulación del resultado de un partido, esto cuando el obtenido en el terreno de juego no se tiene en cuenta.
La resolución del organismo rector del fútbol mundial fue duramente criticada por la UEFA, que consideró que cruza una "línea roja" que pone en riesgo la integridad del torneo más popular del mundo. "Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión sin precedentes, incomprensible e injustificable", aseveró el organismo del fútbol europeo en un comunicado.
No es ninguna sorpresa
A pesar de que el encuentro entre EEUU y Bélgica concluyó con goleada de cuatro tantos a uno a favor de los Diablos Rojos de Bélgica, en un partido marcado por el dominio belga sobre el balón, el trato diferenciado de la FIFA hacia la escuadra estadounidense no es ninguna sorpresa, según dijo a Sputnik el comunicólogo Hugo Luis Sánchez Gudiño.
El también politólogo y académico de la UNAM recordó que, desde diciembre de 2025, cuando se realizó el sorteo del Mundial de Fútbol, la ceremonia fue trasladada de Las Vegas, Nevada, a Washington, D.C., por petición directa del mandatario estadounidense Donald Trump a Infantino.
Sánchez Gudiño, que ha analizado la relación entre la FIFA y EEUU, aseveró que, en dicho evento, "Donald Trump se convirtió en el personaje central de este Mundial".
"El señor [Gianni] Infantino solamente le dio el respaldo y los presidentes de Canadá y México, al estar presentes, simplemente fortalecieron ese liderazgo de Estados Unidos (…) como la potencia más [destacada] para encabezar el evento deportivo más importante del planeta", refirió.
Otro elemento, continuó el experto, es el premio de la paz de la FIFA que Infantino le concedió a Trump en diciembre del año pasado, en un momento en el que el mandatario estadounidense "hacía todo lo contrario a lo que un premio de la paz establece" como condiciones para reconocer el trabajo a favor de la paz mundial.
"Que le den [dicho galardón] y que ninguna voz prestigiada ni autorizada se pronuncie contra ello, ya hace pensar que [Trump] es el que controla a esta Federación y a Infantino", señaló Sánchez Gudiño.
Y agregó que "no hay que perder de vista que este Mundial, en su propia planificación", le otorgó a Washington el mayor número de partidos. "Eso habla de un favoritismo en todos los sentidos, aunque sea un país cuyo deporte nacional no es el fútbol soccer", resalta el académico.
El trato diferenciado
Otro caso que pone de manifiesto el trato diferenciado por parte de la FIFA a los equipos es el de la selección de Irán, que tuvo que establecer su campamento base en Tijuana, México (norte), ante la prohibición de la Casa Blanca para que los jugadores durmieran en su territorio, en donde jugó los tres primeros partidos.
Además, los guepardos persas fueron sujetos a una estricta aplicación del reglamento del juego, al punto que les fueron anulados tres goles por fuera de juego, dos en el encuentro contra Egipto y el tercero cuando se enfrentaron a Bélgica, ambos en la fase de grupos.
Al respecto, el antropólogo social y profesor de la Universidad Iberoamericana, Jorge Negroe, consideró que, si bien la FIFA siempre ha impuesto sus reglas, una de las cuales estipula que ningún país involucrado en un conflicto bélico puede jugar la justa, no se observó la misma determinación frente al equipo de Washington, que no solamente se encontraba en guerra contra Teherán, sino que agredió Venezuela a inicios de año y mantiene el envío de apoyo bélico a Israel.
"El mismo Donald Trump le quería negar la entrada a EEUU a la selección de Irán, pero además quería que los sacaran del torneo y que entrara Italia en su lugar. Al final, eso no se logró, pero quedó el antecedente", recordó Negroe.
"También vemos el caso de Haití, a la que le prohibieron usar una camisa que hacía referencia a su independencia [de Francia]", agregó.
Recordando el FIFA Gate
El experto ponderó que todos estos elementos se remontan al FIFA Gate, uno de los mayores escándalos de corrupción en la historia del fútbol que fue revelado por EEUU en 2015.
A propósito de esto, el antropólogo social recordó que, en el 2010, cuando Washington perdió la candidatura para ser sede del Mundial 2022, empezó a investigar a la federación "y es cuando se destapa el FIFA Gate".
"A partir de ahí se empieza a enjuiciar a [Joseph] Blatter y otros dirigentes de la FIFA y, realmente, EEUU toma el control de la misma porque, al final, los tenía en juicio", relató Negroe, que se ha especializado en el estudio de la geopolítica del Mundial.
Por consiguiente, el académico sostuvo que incluso el premio de la paz "se lo inventaron directamente a Donald Trump y la lectura del mundo es [que se trata de un acto de] pleitesía".
Así, continuó, cuando Washington consiguió ser sede, conjuntamente con México y Canadá, "la realidad es que, para el mundo, este es el [evento] de Donald Trump".
"Al final, quien demuestra tener poder es [el mandatario] y, momentáneamente, la imagen de Infantino es tal cual que está sirviendo" al presidente de EEUU, agregó.
EEUU tiene un peso importante
Por su parte, Sánchez Gudiño coincidió en que "quedó en evidencia que EEUU tiene un peso muy importante en la toma de decisiones de este organismo".
"Hay que recordar que todo el proceso previo para que EEUU, México y Canadá tuvieran la sede de este Mundial trinacional, el FBI, la CIA, la DEA, todos los organismos especializados en justicia, espionaje y demás, iniciaron un proceso muy estricto de investigación contra Joseph Blatter, el anterior presidente de la FIFA", dijo.
"EEUU intervino, investigó hasta que hizo pública esta negociación corrupta entre Blatter y Michel Platini, que fueron cesados y los metieron a la cárcel; ya los liberaron, pero en ese proceso de negociación para ver quién quedaba como nuevo presidente de la FIFA, EEUU jugó un papel muy importante para impulsar a Infantino", añadió.
"Es un elemento muy importante que no hay que perder de vista, porque explica todas estas cosas que están pasando y que forman parte de esta inquietud acerca de la influencia de EEUU en la FIFA", finaliza Gudiño.
