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SPUTNIK
WASHINGTON.- Como una estrategia para acelerar la deportación de migrantes en Estados Unidos, algunos de los colaboradores del presidente Donald Trump analizaron la posibilidad de suspender un recurso jurídico histórico en la nación norteamericana.

Se trata del habeas corpus, medida que cualquier persona detenida en EEUU puede invocar y el cual obliga a las autoridades involucradas a sustentar ante un juez la acusación bajo la cual se habría dado la aprehensión.

Dicho recurso se utiliza en cualquier contexto de detención, pero ha sido históricamente utilizado por los abogados de los migrantes indocumentados para evitar una expulsión inmediata.

Según documentos citados por un medio norteamericano, asesores del presidente Trump plantearon en más de una ocasión la posibilidad de suspender el habeas corpus —como suele ocurrir en estados excepcionales como guerras)— lo que implicaría trastocar uno de los principios constitucionales más importantes de EEUU.

El exsecretario de Gabinete de la Casa Blanca, Will Scharf, escribió a finales de abril de 2025 un memorándum a la jefa del Gabinete, Susie Wiles, advirtiendo que el consejero de Seguridad, Stephen Miller, propondría a Trump frenar este recurso con el fin de acelerar las deportaciones.

A pesar de lo problemático que resultaría dicha medida, la propuesta fue ganando fuerza al interior de la Casa Blanca, sobre todo cuando se comenzó a discutir la posibilidad de invocar la Ley de Insurrección ante las manifestaciones contra los operativos de los Servicios de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Minnesota.

El argumento para sustentar la medida, según Miller, era que EEUU enfrentaba una invasión que requería medidas extraordinarias.

Si bien la estrategia jurídica del gobierno federal permitió continuar con procesos de deportación sin la mediación de un juez, Miller insistía en la necesidad de ser más agresivos para garantizar una expulsión masiva de migrantes indocumentados.

En este sentido, Scharf habría advertido que, tanto la suspensión del habeas corpus como la aplicación de la Ley de Insurrección, serían un "golpe autoinfligido" para la Casa Blanca, pues los únicos momentos en los que había pasado esto habían sido en la guerra de Secesión, tras el ataque a Pearl Harbor en la Segunda Guerra Mundial y durante los disturbios de Los Ángeles en 1992. Aunque la situación por las redadas del ICE era tensa, para el colaborador de Trump estas no llegaban a los mismos niveles.

"Bajo una inmensa presión pública, el gobierno acabaría tomando un rumbo diferente. El defensor más acérrimo de la línea dura en materia de migración, Gregory Bovino, comandante general de Aduanas y Protección Fronteriza, fue destituido de su cargo, y el gobierno frenó las operaciones del ICE en las ciudades durante las semanas posteriores a la muerte de Pretti", concluye el texto, el cual aclara que de manera explícita no se ha descartado la posibilidad de cancelar el recurso.

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