SPUTNIK
MOSCÚ.- En mayo, la UE y Reino Unido se verán afectados por el tsunami de la crisis energética, que les causará pérdidas colosales, opina el enviado especial del presidente ruso, Kiril Dmítriev. Esto sucede mientras los precios del gas en Europa están subiendo debido a la escalada de la situación en Oriente Medio y el rechazo a los combustibles rusos.
"En lugar de buscar constantemente un enemigo externo para justificar los fracasos internos, es necesaria la desescalada. La UE y Reino Unido sufrirán pérdidas colosales a causa del tsunami de la crisis energética que se avecina en mayo y necesitan corregir su enfoque y sus medidas inadecuadas para sobrevivir", escribió Kiril Dmítriev en sus redes sociales.
Comentó así un informe de la empresa estadounidense de noticias Newsmax sobre una declaración del presidente francés, Emmanuel Macron, quien afirma que los mandatarios de Rusia, Estados Unidos y China forman parte de un "cambio global" que supuestamente actúa en contra de Europa.
En marzo, Dmítriev afirmó que los precios en Europa aumentarán al menos un 100% en comparación con las previsiones anteriores. Recordó los pronósticos de la empresa HSBC, según los cuales los precios del gas natural en Europa serán "hasta un 40% más altos" de lo previsto anteriormente para 2026. Esto, a su vez, se convertirá en una catástrofe para la industria y los hogares, agregó el enviado especial.
En el contexto de la escalada del conflicto en Oriente Medio, el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz —ruta clave para los suministros de GNL al mercado mundial desde los países del golfo Pérsico— se ha detenido prácticamente. La empresa estatal QatarEnergy suspendió la producción de GNL en sus plantas de Catar. Además, la infraestructura gasística de la región resultó parcialmente dañada por los ataques.
Por otro lado, el Consejo de la UE aprobó en enero un reglamento sobre el abandono progresivo del GNL y el gas por gasoducto rusos. La prohibición de importar GNL mediante contratos a corto plazo entró en vigor el 25 de abril de 2026 y la de importar mediante contratos a largo plazo, el 1 de enero de 2027. En el caso del gas por gasoducto, a partir del 17 de junio de 2026 se prohibirán los contratos a corto plazo y desde el 1 de noviembre de 2027, los contratos a largo plazo.
Al respecto, desde Moscú, han declarado en reiteradas ocasiones que Occidente comete un grave error al negarse a comprar recursos energéticos a Rusia, ya que se verá abocado a una mayor dependencia, debido al aumento de los precios.
