Así es como las labores de cuidado que recaen en las mujeres frenan su movilidad social en México, según informe

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SPUTNIK

CIUDAD DE MÉXICO.- Tres de cada cuatro personas que realizan labores de cuidado son mujeres y, si pertenecen a un estrato social de bajos recursos, corren mayor riesgo de perder movilidad social por esta actividad, revela un informe del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

El trabajo titulado "Informe de movilidad social y cuidados: un vínculo inseparable" fue realizado con base en la Encuesta ESRU de Movilidad Social en México 2023 y sostiene que el 76% de las personas cuidadoras son mujeres.

La autora principal del informe, Mónica Orozco, señala que dedicarse a los cuidados en México tiene un impacto importante en la movilidad social y la salud mental.

En el caso de la movilidad social, quienes nacen dentro del 40% de los hogares con menos recursos, el 73% de las personas cuidadoras se queda en este estrato socioeconómico, en contraste con el 64% que logra subir, pero no se dedica a estas labores.

De acuerdo con el reporte de El Economista, Orozco explicó que, al dedicarse a los cuidados, sin remuneración, las personas tienen menos oportunidades educativas, sin mencionar los impactos a la salud mental que tiene esta actividad.

Según los resultados del informe, quienes ejercen labores de cuidado tienen 24% más probabilidades de "sentir que todo representa un gran esfuerzo"; 21% más de probabilidades de tener problemas de concentración y 15% más de sentir sentimientos de tristeza o desesperanza.

El informe sostiene que el Estado debe asumir la responsabilidad de esta deuda histórica con un Sistema Nacional de Cuidados que, además, incluya a personas de la tercera edad o enfermas.

Mónica Orozco señala que, si bien en este año se destinarán recursos para el tema del sistema de cuidados, este dinero se centra más en los programas de beneficencia social que en la construcción de infraestructura orientada a “reducir la sobrecarga de tiempo de las mujeres en edades centrales del ciclo de vida (25 a 49 años)".

"El esfuerzo presupuestario no se traduce en una estrategia sistemática de reducción de la pobreza de tiempo ni en un proceso efectivo de desfamiliarización del cuidado", advierte la académica.

 

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