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CARACAS, Venezuela.- Los presidentes de Colombia y Venezuela, Gustavo Petro y Delcy Rodríguez, cerraron la tercera reunión de la Comisión de Vecindad e Integración Colombo-Venezolana con acuerdos concretos en siete áreas, entre las que destacan seguridad fronteriza e interconexión energética. ¿Cómo entender esta reunión bajo la constante presión de EEUU contra Caracas?
El mandatario colombiano afirmó que "la frontera no puede ser de nadie más que de los pueblos", mientras que Rodríguez anunció que ambos Gobiernos acordaron "planes militares conjuntos y mecanismos inmediatos de inteligencia" para combatir el narcotráfico, el contrabando de combustible y otros delitos transnacionales. El encuentro abordó, además, comercio, migración, turismo, conexión aérea y programas sociales.
"En la medida que nos dividimos, partimos el corazón del mundo; en la medida que nos unimos, restablecemos el corazón del mundo”, declaró Gustavo Petro al referirse al proyecto integracionista inspirado en la figura de Simón Bolívar.
En diálogo con Sputnik, la abogada y especialista en asuntos internacionales, Adriana Castaño, subrayó que la reunión representa un “segundo hito” en las relaciones bilaterales, superando la retórica para instalar una agenda concreta y operativa.
Castaño destaca que el principal logro fue articular una estrategia dual: represión militar del crimen organizado con sustitución de economías ilegales y protección social para las poblaciones más vulnerables de la frontera.
"No se trata sólo de compartir información de inteligencia, sino de entender que el narcotráfico es una economía criminal que beneficia a élites ocultas, y que su desmantelamiento requiere presencia estatal integral: planes socioeconómicos para el campesinado, reinstitucionalización de pasos fronterizos y una disputa narrativa frontal contra quienes tergiversan el combate a las mafias", explica Castaño.
La experta resalta que ambos países —pese a las campañas de desprestigio internacional— han mantenido una política antinarcóticos seria y coherente, lo que los ha convertido en blanco de ataques de parte de Washington, que ahora justifica sus acciones intervencionistas en la región bajo el pretexto de combatir el narcotráfico.
"Nos atacan [desde EEUU] porque atacamos el negocio [de las drogas]", asegura Castaño.
Energía, comercio y un "plan militar inmediato"
Durante el encuentro, Delcy Rodríguez precisó que la apertura de la frontera en 2022 ya marcó un primer hito al poner fin a una situación “antinatural” de cierre que asfixiaba la movilidad y el intercambio. A pesar del bloqueo económico de EEUU contra Venezuela, el comercio entre Venezuela y Colombia logró recuperarse hasta alcanzar los 1.200 millones de dólares el año pasado.
Sobre esa base, la presidenta encargada venezolana anunció acuerdos concretos en siete ejes. En materia energética, destacó la “interconexión gasífera” como proyecto prioritario: "No solamente llevar gas a Colombia, sino que podamos conjuntamente exportar gas a otros países". También se abordó la interconexión eléctrica y la reanimación de la conexión aérea para potenciar el turismo multisesión, con proyectos comunes compartidos.
Pero el punto que Castaño califica como “crucial y novedoso” es el combate coordinado a las bandas criminales. Rodríguez fue explícita: ambos países elaborarán “planes militares” en sus respectivos territorios, pero también establecerán “mecanismos inmediatos para compartir información y desarrollar inteligencia”.
Asimismo, Rodríguez advirtió a los grupos dedicados al narcotráfico, contrabando de combustible y otras economías ilegales que “estamos dando pasos firmes”. Paralelamente, se acordaron planes socioeconómicos para atender a las poblaciones más vulnerables víctimas del delito en la frontera. “Son pasos firmes y me complace muchísimo que, gracias al gobierno del presidente Petro, estemos dando este paso tan importante”, afirmó Rodríguez, quien además agradeció públicamente al mandatario colombiano por su solidaridad con Caracas tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de las fuerzas de EEUU, que violaron la soberanía del país sudamericano con una intervención militar.
Por su parte, el presidente Petro amplió el horizonte hacia la integración alimentaria y energética renovable, por lo que propuso un “esfuerzo común para liberar a los pueblos de la frontera de las mafias” dedicadas a economías ilegales (desde la cocaína hasta minerales raros), y advirtió que esa liberación requiere acción militar, policial y social simultáneas.
"Hay una disputa por tergiversar la realidad"
Adriana Castaño enfatiza que uno de los mayores desafíos que enfrentan ambas Administraciones es la construcción de una “narrativa común” que desmonte las campañas de desprestigio.
“La derecha colombiana y sectores internacionales intentan vincular a Petro y a Venezuela con el narcotráfico precisamente porque combaten el negocio de manera seria. Hay una disputa hegemónica por tergiversar la realidad", alerta la especialista.
La analista advierte que la continuidad de los acuerdos alcanzados en este encuentro dependerá en gran medida del resultado electoral en Colombia. Mientras el presidente Petro ha hecho de la apertura hacia Venezuela una bandera de su política exterior, sectores de la oposición colombiana han calificado el acercamiento como “inconveniente” y han cuestionado el reconocimiento institucional al Gobierno de Nicolás Maduro.
Castaño sostiene que, independientemente del ganador, la relación bilateral ya experimentó un cambio estructural difícil de revertir: “Cualquier persona seria que compare la situación actual con la de 2018 notará una diferencia abismal. La frontera está reinstitucionalizada, el comercio supera los 1.000 millones de dólares y hay mecanismos conjuntos de seguridad que antes no existían".
Sin embargo, la especialista matiza que un eventual triunfo de la oposición colombiana podría implicar un retroceso en el tono diplomático y en la implementación de los planes militares coordinados.
“La derecha colombiana ha construido su discurso sobre la base de deslegitimar al Gobierno venezolano. Si llegan al poder, mantendrán la relación funcional por necesidad comercial, pero seguramente frenarán los proyectos de integración profunda como la interconexión gasífera o el desarrollo turístico multidestino”, explica Castaño. En ese escenario, advierte, las mafias transfronterizas podrían aprovechar un eventual vacío de coordinación.
“La visita de Petro, en sí misma, es una señal de estadista serio, que pone los intereses de la región por encima de las mezquindades electorales. Le dice a los guerreristas: aquí somos buenos vecinos y tenemos una historia en común”, concluye la analista.
