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BUENOS AIRES, Argentina.- Peter Lamelas, representante de Washington en Buenos Aires, afirmó que Pekín "es un sistema controlado por un gobierno comunista, que usa ese control para manejar la información y a la gente". "Busca restringir la capacidad de acción de los países latinoamericanos", dijo a Sputnik un experto.
El embajador de Estados Unidos en Argentina volvió a protagonizar un episodio de tensión por sus críticas al vínculo entre Buenos Aires y China. Las fuertes palabras que el representante de Washington vertió sobre la relación con el país asiático suscitó una contundente respuesta de Pekín, que expresó su "fuerte descontento y rotundo rechazo" al diplomático por sus afirmaciones "plagadas de prejuicios ideológicos" y por "incitar la confrontación".
En una entrevista concedida al diario argentino El Tribuno, Lamelas afirmó que la Casa Blanca observa con preocupación los vínculos de América Latina con Pekín. "Cuando tratas con ellos, tratas con el Gobierno chino. Es un sistema controlado por un gobierno comunista, que usa ese control para manejar la información y a la gente", sostuvo el funcionario.
El diplomático agregó que "los chinos son competencia y tienen otros intereses, otros valores", y afirmó que Estados Unidos volvió a prestar atención a la región a partir del liderazgo de Donald Trump.
La respuesta del país asiático no tardó en llegar. En un comunicado difundido por su embajada en Argentina, Pekín sostuvo que Lamelas "atacó y difamó deliberadamente la cooperación entre China y Argentina" y cuestionó sus palabras sobre el vínculo entre China y América Latina. También le pidió a Washington que haga "algo concreto" por el desarrollo argentino en lugar de exagerar la "amenaza china".
La delegación diplomática china sostuvo que las declaraciones del futuro embajador reflejan "una mentalidad de suma cero de la Guerra Fría" y criticó lo que definió como una "doble vara hipócrita" de Estados Unidos. Para respaldar su argumento, recordó que operan unas 73.000 empresas estadounidenses en China y que muchas de ellas siguen ampliando sus inversiones.
El episodio se suma a una serie de afirmaciones previas de Lamelas, quien antes de asumir había prometido recorrer las provincias argentinas para "vigilar que no hagan acuerdos con los chinos", al considerar que estos vínculos podrían derivar en corrupción. En esa misma presentación también había manifestado su intención de respaldar políticamente al Gobierno de Milei.
Las palabras del diplomático ya habían generado cuestionamientos en la política argentina y una primera respuesta de la representación china en Buenos Aires. El nuevo cruce, esta vez originado por sus comentarios sobre el comercio con Pekín, refuerza una tensión diplomática que se produce mientras el Gobierno argentino mantiene una política exterior cada vez más cercana a Washington.
Una disputa regional en el tablero global
"Estamos delante de un conflicto de baja intensidad entre Estados Unidos y China, y América Latina es uno de los escenarios donde se expresan esos intereses cruzados", explicó ante Sputnik el analista internacional Tadeo Casteglione.
Según el experto, la declaración de Lamelas "es de una clara injerencia de la Casa Blanca en la política doméstica de Argentina, en medio del repliegue de Washington en el continente americano. Esto presiona a Milei en su vínculo con China".
El analista consideró que "no es una política propiamente de Lamelas", sino de "una línea dura del Gobierno de Trump", visible también en el Comando Sur y en otras decisiones recientes de seguridad. Según afirmó, "ya empiezan a sentirse las presiones en las provincias que el embajador comienza a visitar como parte de su gira".
De acuerdo al especialista, el Gobierno de Javier Milei "tiene una contradicción interna porque debe elegir entre salvaguardar la economía argentina apostando a las relaciones con China o aceptar ciertas presiones de Washington contra su principal socio comercial".
En ese marco, Casteglione sostuvo que "el comunicado de la embajada de China defiende a su país, pero también al comercio bilateral".
La encerrona diplomática
Con una mirada matizada, el analista internacional Ezequiel Magnani resaltó que el episodio debe leerse a partir de un dato previo.
"Washington sabe que su accionar con las provincias argentinas se da en el marco de un Gobierno nacional sumamente alineado hacia Estados Unidos", por lo que el embajador "sabe que tiene el respaldo incluso de la Administración argentina para decir lo que dice", precisó en diálogo con Sputnik
Para el consultor, Lamelas "recorre el país y las provincias, que tienen un nivel de autonomía bastante grande, para ser bastante incisivo respecto del rol de China", con una caracterización "hostil y ofensiva para con Pekín, y también para Argentina". A su entender, Washington aprovecha el contexto político argentino para avanzar con ese mensaje.
Magnani remarcó que el episodio "no tiene un impacto material tan concreto", pero sí "agrega un condimento a un escenario ya caracterizado por la disputa entre Estados Unidos y China". En ese sentido, dijo que la señal "busca restringir la capacidad de acción de los países latinoamericanos" y también "mandar un mensaje a China" sobre los límites que pretende fijar Washington.
A su juicio, el problema de fondo es que Argentina "se autolimita en política exterior de manera totalmente gratuita, ya que "se pega solamente a un actor y habilita retóricas ofensivas para con otro Estado muy importante". Esa conducta, agregó, "no tiene ningún beneficio claro y sí costos bastante marcados" para el país en términos estratégicos.
Sobre la reacción de Pekín, Magnani sostuvo que "China juega con paciencia", que "da señales de enojo y tensiona el vínculo", pero que "sabe que esto es temporal y que el caso argentino es particular". Mientras tanto, explicó, "coopera con otros países de la región" y espera, mientras la Argentina "se alinea con un solo actor y pierde oportunidades con el resto".
