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LA PAZ, Bolivia.- Luego de 21 años, Bolivia aprobó un nuevo evento transgénico: la soja HB4, resistente a la sequía. Los agroindustriales del oriente solicitaron también que se avale el cultivo de maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y otras sojas transgénicas. Sectores ambientalistas advirtieron que estas semillas se cultivan ilegalmente desde hace varios años.
Desde hace más de dos décadas, el sector agroexportador de Bolivia reclama por la autorización de variedades de semillas transgénicas para el cultivo de maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soja.
En 2005 fue aprobado el único evento transgénico, la soja RR, resistente al glifosato, un agroquímico considerado "potencialmente cancerígeno" por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La resistencia de organizaciones ambientalistas impidió que en los últimos años fueran aprobadas más variedades.
Ahora, el Gobierno de Rodrigo Paz aprobó la soja HB4, que aguanta amplios periodos de sequía y estrés hídrico. Desde el Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente adelantaron que se viabilizará el cultivo de más Organismos Genéticamente Modificados (OGM).
El debate en torno a los transgénicos es de larga data en la nación sudamericana. El expresidente Evo Morales (2006-2019) había llegado al Palacio Quemado con una fuerte retórica contra la producción de OGM. Luego de reunirse con agroindustriales en Santa Cruz, cambió de opinión. Sin embargo, la presión de sus bases sociales no le permitió avanzar con la autorización de estas semillas.
A pesar de su cantidad y su fertilidad en tierras, Bolivia todavía está forzada a importar alimentos como tomates, papas, cebollas y harina de trigo. Por ello, Morales respondió en 2015, cuando le cuestionaban su plan de incorporar OGM: "Si me garantizan productos orgánicos para el pueblo, los eliminamos".
En mayo de 2020, durante el Gobierno de Jeanine Áñez (2019-2020) y en el marco de la pandemia de COVID-19, la presidenta firmó un decreto para autorizar los transgénicos reclamados por los empresarios de las tierras del oriente. Pero nuevamente una serie de recursos judiciales motorizados por ambientalistas impidieron la consagración de los OGM.
Actualmente, Fernando Romero Pinto es ministro de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente. Hasta el año pasado fue presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (ANAPO), la principal organización sojera del país. En sus instalaciones realizó el anuncio días atrás: "La tecnología HB4 incorpora características que permiten a la planta tener mayor tolerancia a condiciones de estrés hídrico y sequía, ayudando a mantener la productividad incluso en escenarios climáticos muy exigentes".
Y agregó que "Bolivia no puede quedarse rezagada en el acceso de tecnologías que ya son usadas por nuestros competidores y amigos de otros países". Se refería a Brasil, Paraguay y Argentina, donde esta y otras semillas transgénicas están autorizadas desde hace varios años. Por este motivo registran mayores niveles de producción, según los empresarios nacionales.
Al realizar su anuncio, el ministro Romero aseguró que el Gobierno Paz avanza "camino a una liberación plena de todas las tecnologías".
Audacia gubernamental
El investigador Stasiek Czaplicki analizó para Sputnik este nuevo panorama. Consideró que en las últimas dos décadas, ningún Gobierno se atrevió a dar el paso de Paz "porque han debido sopesar que sería una medida impopular. Por eso esta medida fue presentada sin mayor detalle, sin mayor explicación, porque se trata de una de las primeras medidas con la finalidad de aprobar más eventos transgénicos".
El investigador comentó que se está legalizando lo que ya sucedía en los hechos, porque los transgénicos se cultivan en el país, aunque sin autorización, y también se importan productos como harina, que mayormente está elaborada con trigo transgénico. "No olvidemos que en el país ya existen las variedades de OGM y ya son usadas en Bolivia".
En ese sentido, el analista afirmó que los anteriores Gobiernos "se han hecho la vista gorda durante muchísimos años, por eso el sector agroindustrial no fue muy vehemente con su demanda". Lo que sí cambió "es que las empresas proveedoras de insumos ya no tienen que hacerlo de forma escondida, porque pueden hasta poner publicidad".
Czaplicki explicó que a través de redes sociales o en sitios de compras en línea "aparecen a la venta todas las variedades de maíz transgénico, aunque en Bolivia no haya un solo evento transgénico de maíz aprobado legalmente".
Alimentos tóxicos
El investigador explicó cuáles son los riesgos de los OGM: "La producción de transgénicos nos tiene que preocupar porque viene asociada a un paquete de agrotóxicos. Básicamente, se trata de plaguicidas, insecticidas y otros productos químicos que van de la mano de este evento transgénico".
En otras palabras, "si usas un evento transgénico que es tolerante al glifosato, le aplicas glifosato que va a matar todo el resto de plantas y hierbas que estén creciendo, así como los insectos que estén allí". Y "en la medida en que mates todos los controladores biológicos y el ecosistema, a futuro esa tierra va a presentar un resurgimiento descontrolado y alto de esas plagas", dijo Czaplicki.
En el caso de la soja HB4, "es del 10% al 20% más resistente a la sequía que otras sojas transgénicas, pero también es resistente al glufosinato de amonio, un nuevo agrotóxico aún más severo que el glifosato. Están prohibidos en la Unión Europea porque se conocen los efectos que tienen para la reproducción y el desarrollo humano", sostuvo el especialista.
