SPUTNIK
FRANCIA.- Así lo afirma la prensa británica al citar la opinión de los inversores, luego de una masiva ola de ventas de bonos soberanos provocada por el agravamiento de su crisis presupuestaria.
Ante el inminente proyecto de financiación de la Administración del primer ministro Sébastien Lecornu, el Gobierno francés ha reconocido que el déficit público se ampliará más de lo previsto, mientras los costos de endeudamiento alcanzan máximos históricos.
Las tensiones financieras se han reflejado con fuerza en los mercados de renta fija, donde la rentabilidad del bono francés a 10 años escaló al 4,825%. Esto situó la brecha de rendimiento respecto al bono alemán —considerado históricamente el activo de referencia por excelencia en la región— en más de 1,2 puntos porcentuales, registrando la distancia más amplia observada desde el punto álgido de la crisis de la eurozona en 2012.
El plan del ejecutivo contempla un severo recorte del gasto público estimado en 54.000 millones de euros (alrededor de 61.000 millones de dólares), pero enfrenta una férrea resistencia social y política.
Analistas señalan que la elevada oposición popular dificulta reformas estructurales profundas —como el retraso en la edad de jubilación—, al tiempo que la debilidad política de Emmanuel Macron, que transita su año final en el poder, no ayudará al oficialismo a conseguir los apoyos parlamentarios.
La salud fiscal francesa revela cifras alarmantes: el déficit alcanzará el 5,4% del producto interior bruto (PIB) el próximo año, sobrepasando los objetivos previos, mientras la deuda pública ya representa un récord del 119% del PIB. Para cubrir sus necesidades, el Tesoro planea emitir una cifra récord de 340.000 millones de euros en deuda, lo que elevará el costo del servicio de la misma un 13% hasta los 91.000 millones de euros.
Ante este panorama, los analistas coinciden en que, sin catalizadores de estabilidad interna, la trayectoria de la deuda francesa continuará deteriorándose, categorizando al país como el más reciente "enfermo de Europa", mote que ya sufrieron países como Grecia o España.
