¿Qué hay detrás del bajo nivel inflacionario que se registra en Ecuador?

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SPUTNIK

ECUADOR.- Ecuador concluyó el último trimestre consolidando un indicador macroeconómico que marca un fuerte contraste con el comportamiento de los precios en las naciones vecinas: una tasa de inflación anual del 1,12%, la más baja de Sudamérica.

En el mismo periodo, Perú registró una tasa de inflación anual de 4,06%, Colombia alcanzó un 6,24% y Argentina reportó un abrumador 33,50%.

Un país sin su moneda

La ausencia de una moneda propia impone reglas de juego radicalmente distintas a las de países con banca central emisora. Sobre este pilar, el economista y exministro de Economía y Finanzas, Mauricio Pozo Crespo, enfatiza la naturaleza de esta condición macroeconómica.

"La inflación en un país sin moneda no se la define de la misma forma que en un país con moneda. Ecuador no tiene moneda propia; utiliza el dólar. Por lo tanto, la determinación del nivel de inflación en el país está muy vinculada a la inflación de Estados Unidos", señala Pozo en diálogo con Sputnik.

Desde una perspectiva histórica, la adopción del esquema monetario estadounidense constituyó un freno estructural a la hiperinflación y a los procesos de devaluación recurrente.

"Ecuador tiene una de las tasas de inflación más bajas de la región, yo diría casi únicamente por la dolarización. Desde el 2003, cuando se consolida la dolarización y cuando empiezan a sentirse ya los primeros síntomas del boom petrolero, el país tuvo una inflación del 8% y desde ahí nunca ha llegado a los dos dígitos, cosa que es bien rara en la región", analiza el economista ecuatoriano Erik Mozo para este medio.

En este sentido, la brecha de inflación respecto a la región no obedece necesariamente a metas fijadas desde la administración central. Incluso en periodos de alto dinamismo y fuerte inyección de recursos en el mercado local, el régimen actuó como una camisa de fuerza defensiva ante espirales inflacionarias.

Mozo explica que en el boom petrolero que vivió el país desde el 2004 al 2014, el PIB nacional creció como casi nunca antes en su historia, pero ni siquiera con toda esa expansión drástica de la economía la inflación se disparó. Al respecto, destacó que no se trata en su totalidad de un problema de la demanda interna, sino más bien de una dinámica de la relación del tipo de cambio del dólar.

La otra cara del indicador

Pese al beneficio evidente de la contención de precios, una inflación anormalmente baja o cercana a cero también puede encubrir fragilidades en el consumo doméstico. Cuando la circulación de liquidez se frena o el poder de compra general no se expande, los precios tienden a estancarse por falta de tracción comercial.

"Cuando usted tiene inflación muy baja, no siempre, pero puede ser una manifestación de una baja demanda interna (…) Yo creo que en el Ecuador hay algo de eso; el crecer a un ritmo del 2,5% al año no significa una demanda interna importante, es todo lo contrario, y por esa razón ayuda a que la inflación también sea baja, a pesar de que la raíz fundamental está en el régimen cambiario", detalla el exfuncionario.

A esta moderación del consumo se suma el impacto de operar con una divisa fuerte respecto a las monedas de la región, lo que influye en la competitividad externa de la producción nacional.

"La economía del Ecuador se basa en un tipo de cambio sobreapreciado, lo que hasta cierto punto complejiza algunas cosas porque tener un tipo de cambio apreciado hace que las exportaciones sean difíciles y sean más caras para el mundo", compara el analista.

Según el especialista, eso genera algunos problemas estructurales, como que al país se le hace difícil desarrollar nuevos sectores: muchas empresas se van a Colombia a producir y después le venden al Ecuador, en parte por esta dinámica.

Certezas y retos

En un continente habituado a la pérdida vertiginosa del poder adquisitivo, la moneda fija protege el presupuesto de los hogares. "Tener una menor inflación le permite a la gente predecir el precio de las cosas y al mismo tiempo le permite el no tener este shock en su calidad de vida debido a la inflación", enfatiza Mozo.

A nivel empresarial, el experto subraya que esta certeza es una condición necesaria, aunque no suficiente, para atraer y retener flujos de capital. Una tasa de inflación baja, ahonda, es buena para la certidumbre, así como para la seguridad de que la inversión va a regresar en la misma moneda y no va a tener una depreciación como ocurría cuando había moneda propia.

El analista dijo además que hay muchos otros factores que tienen que considerarse, como estabilidad tributaria y confianza en la justicia del país, para así atraer inversión extranjera. Por otro lado, esta certidumbre coexiste con un escenario de alta fragilidad macroeconómica. La ausencia de reservas financieras de respaldo limita la capacidad de maniobra del Estado ante contingencias climáticas o de shocks de oferta.

"La economía ecuatoriana es muy vulnerable, no tiene defensas, no tiene ahorros fiscales. En este momento podemos tener una situación de relativa estabilidad, pero también tenemos una situación de una alta vulnerabilidad. El mejor ejemplo es que esas cifras de crecimiento pueden verse afectadas por el fenómeno de El Niño. Vamos a tener que endeudarnos, generar más ingresos o recortar el gasto, probablemente en objetivos que no son los mejores", cuestiona Pozo.

A la vulnerabilidad interna se suman los factores geopolíticos y las presiones inflacionarias importadas que escapan al control de las autoridades locales. Pozo advierte que la situación del mercado internacional actual por la guerra en Oriente Medio sí impone riesgos; se han encarecido productos que tienen que ver con la transportación de los mismos.

Frente a estas amenazas, la única vía sostenible para blindar la economía requiere una disciplina fiscal que aún no se consolida. "La mejor capacidad de defensa es tener un colchón fiscal que no hemos podido hasta ahora acumular. El fortalecimiento fiscal le va a permitir estar mejor preparado para defenderse ante una situación externa que puede incidir en inflación doméstica", sugiere el exministro.

 

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