Prensa Latina
URUGUAY.- Las denuncias por fraude y estafas digitales se multiplican hoy en Uruguay, según denuncias del director general de Cibercrime, Paulo Rocha.
El dato fue presentado durante el encuentro Ciberseguridad 360°, organizado por la Asociación de Bancarios del Uruguay, donde especialistas de la Policía, la academia, el sector financiero y la ciberseguridad analizaron cómo cambió el delito en el entorno digital y cuáles son las nuevas dificultades para prevenirlo y perseguirlo.
Según los expertos, el fenómeno dejó de estar asociado exclusivamente hackers capaces de vulnerar sistemas, divulgó La Diaria.
Hoy existen mercados clandestinos donde se venden accesos, datos y herramientas para cometer ataques, mientras las organizaciones criminales funcionan con estructuras cada vez más profesionalizadas, según la fuente.
“Hay un desborde. En 2013 había cerca de dos mil denuncias de fraude y estafas y pasamos a cerca de 30 mil, dijo Rocha.
Apuntó que la Dirección General de Cibercrimen trata de tener un enfoque macro del país, buscando las conexiones y los grupos.
“El ciberdelincuente ya no tiene la necesidad de exponerse físicamente como lo hacía en la estafa tradicional. El riesgo bajó porque aumentó la probabilidad de escape y subió la posibilidad también de las personas a las que se puede afectar”, opinó el abogado Juan Ginés.
Señaló, además, que el ecosistema digital uruguayo ofrece una superficie de ataque considerable con 3,15 millones de usuarios de internet, 2,59 millones de redes sociales y unos 7,3 millones de dispositivos conectados.
El resultado es un mercado en el que diferentes actores pueden cumplir distintas funciones: unos consiguen accesos, otros desarrollan herramientas, otros hacen los ataques y otros se encargan de cobrar.
A los mecanismos tradicionales se suma ahora la inteligencia artificial (IA), que al criterio de expertos permite maniobras fraudulentas más sofisticadas.
mem/ool
