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WASHINGTON.- Documentos vinculan a Ortiz a un contrato relacionado con futuros bonos por firma. Ortiz niega haber actuado indebidamente y desconoció dichas operaciones.
David Ortiz, miembro del Salón de la Fama y figura histórica de Boston Red Sox, aparece señalado en una investigación como supuesto inversor en un negocio del prestamista Santo Caraballo, señalado por familias de jóvenes peloteros dominicanos de quedarse con grandes porciones de sus bonos de firma, según una investigación de ProPublica.
El rol de Ortiz habría sido solo de financista en el negocio de Caraballo. Sin embargo, ProPublica encontró un contrato firmado con los padres de un prospecto de 13 años en el que aparece el nombre de Ortiz junto al de Caraballo.
El documento otorgaba a ambos el 35 % de cualquier bono futuro a cambio de apoyo económico, alojamiento, alimentación y entrenamiento.
El jugador nunca llegó a firmar y la demanda relacionada con ese contrato fue desestimada por razones procesales.
La investigación también detalla el caso de Belfi Rivera, a quien la franquicia de Arizona Diamondbacks habría prometido $1.8 millones cuando tenía 14 años.
Rivera firmó oficialmente en 2024, pero gran parte del bono ya estaba comprometido. Su entrenador recibió $630,000 y, según ProPublica, más de $950,000 terminaron en manos de Caraballo mediante distintos acuerdos.
Los padres dijeron que el prestamista les habló de invertir dinero en un negocio que involucraba a Ortiz y les prometió pagos mensuales. La familia entregó un cheque de $703,900, pero asegura que nunca recibió las ganancias ofrecidas.
No obstante, la investigación de ProPublica atribuye esa transacción a Caraballo, no a Ortiz. De hecho, la leyenda dominicana respondió a través de su abogado.
Ortiz negó haber autorizado a Caraballo a usar su nombre para ganarse la confianza de jugadores o familias.
También afirmó que desconocía el supuesto fondo de inversión mencionado en el caso de Rivera y que nunca participaría a sabiendas en una operación que perjudicara a un joven pelotero.
Por su parte, Caraballo habló brevemente con ProPublica sobre su negocio, pero no respondió a solicitudes posteriores de comentarios.
El reportaje describe un mercado que opera antes de que los prospectos puedan firmar con un equipo de Grandes Ligas. Muchas familias, con necesidades económicas, aceptan préstamos con la expectativa de pagarlos cuando llegue el bono de firma.
Caraballo participó en ese circuito. Según ProPublica, prestó dinero a entrenadores y a familias de prospectos y obtuvo participación en futuros bonos.
Padres de varios jugadores dijeron que los montos exigidos al momento de la firma fueron mucho mayores que las cantidades recibidas inicialmente.
