El verano con menos tiroteos jamás registrado en NYC tiene un punto negro: el norte de El Bronx

Compartir

Fuente externa

NUEVA YORK.- NYC cierra el verano con un récord de apenas 195 tiroteos, 14% menos que en 2025; pero la comisaría 47 avanzó en dirección contraria.

La Gran Manzana está cerrando el verano menos violento desde que existen estadísticas comparables del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD), con descensos históricos en tiroteos, víctimas de bala y asesinatos. Sin embargo, esa mejoría no se sintió de la misma manera en todos los vecindarios: todo confirma que vecindarios del norte de El Bronx permanecieron como una preocupante y sangrienta excepción dentro del mapa de seguridad de la ciudad.

Entre el 1 de junio y el 31 de agosto se registraron en los cinco condados 195 incidentes con armas de fuego, 32 menos que el mínimo anterior de 227 contabilizado durante el verano de 2025. Las balaceras dejaron 249 personas heridas o muertas, frente al récord previo de 293 víctimas establecido en 2018.

Asimismo, se reportaron 66 asesinatos, 12 menos que los 78 del verano de 2017.

De acuerdo con el informe publicado por el NYPD el 3 de septiembre, durante los primeros ocho meses de 2026 también se alcanzaron mínimos históricos: 442 tiroteos, una reducción de 9.6% frente a los 489 del mismo periodo de 2025; 538 víctimas de bala, 11.9% menos que las 611 del año anterior, y 173 homicidios.

Pero en los hechos, esa disminución convive con un repunte localizado en el precinto 47, que cubre Wakefield, Williamsbridge, Baychester, Edenwald, Olinville, Fish Bay y Woodlawn. Un corte de las estadísticas policiales difundido el 8 de agosto mostraba 26 víctimas de balaceras en esas localidades, frente a 22 durante el mismo periodo de 2025: un incremento de 18%.

La diferencia resulta todavía más notable porque, en ese momento, el número de víctimas de tiroteos estaba disminuyendo en el conjunto de la ciudad.

En junio, otro corte de los datos del NYPD había contabilizado 18 incidentes en la comisaría 47, frente a 16 el año anterior, un aumento cercano a 13%.

“Todos los días un tiroteo”

Para residentes y comerciantes consultados en el condado de la salsa, las cifras generales sobre una ciudad más segura, chocan con lo que aseguran escuchar, sentir y observar en las calles.

“Apenas esta semana hubo un tiroteo en una bodega. Es peligroso y terrible. No nos llevamos de las estadísticas: estamos aquí en El Bronx. ¿De qué hablan? La gente tiene miedo”, expresó Josefina Colón, líder comunitaria y comerciante dominicana de Kingsbridge.

Colón asegura que la juventud de quienes portan las armas constituye una de las mayores preocupaciones de los residentes.

“Son jóvenes con menos de 20 años. Sacan el arma y quieren sentir el tiro. El Bronx no es seguro por ningún lugar. A cada rato hay un tiroteo. ¿Dónde está la paz y la tranquilidad? Aquí todos los días escuchamos las balas”, cuestionó.

Aunque Kingsbridge se encuentra bajo la jurisdicción del precinto 50 y no del 47, este testimonio refleja una percepción de inseguridad que se extiende por diferentes sectores del norte de El Bronx.

Por su parte, el trabajador mexicano de la construcción Sergio Méndez también considera insuficiente medir la seguridad exclusivamente por el número de muertos o heridos de bala.

“Si pensamos que las balaceras y los muertos son los únicos factores para medir que una ciudad es segura, entonces los invito a caminar por algunas calles de la avenida Jerome de noche para que vean si se sienten seguros. Estamos mejor que hace unos años, pero todos sabemos que en El Bronx hay zonas que dan miedo. Y en el Subway hay más desamparados que nunca”, destacó.

Esta apreciación introduce otra dimensión que no queda reflejada completamente en las cifras de tiroteos: el temor asociado con robos, agresiones, desorden, consumo de drogas, personas en crisis de salud mental y otras condiciones de calidad de vida.

“Fue un verano tranquilo”

Esas opiniones contrastan con la experiencia de Rolando Taveras, un barbero dominicano residente de Harlem, quien asegura que el Alto Manhattan vivió un verano tranquilo.

“Tengo 40 años aquí en el Alto Manhattan y esto hace años era infernal. Era zona roja. Ahora, este verano que terminó, esto estuvo tranquilito. Sin desorden, sin balaceras. Lo único que uno supo fue de enfermos mentales y de los desórdenes que se presentaron en los desfiles, lamentablemente”, relató.

Historias estremecedoras

Las estadísticas del precinto 47 tienen detrás historias que estremecieron de dolor a comunidades enteras. Una de ellas fue la muerte de Julia Anderson, de 39 años, asesinada a tiros en julio cuando se disponía a entrar en su vehículo en la avenida Murdock, en Wakefield.

Según la investigación de las autoridades, Anderson recibió varios disparos y murió posteriormente en el Hospital Jacobi. La Fiscalía sostiene que el presunto atacante fue su tío, Michael Foster, de 58 años, y que el crimen habría sido provocado por una prolongada disputa relacionada con la herencia de una vivienda en la que ambos residían.

Otro episodio revelador ocurrió el 31 de julio, cuando una mujer de 87 años fue alcanzada en el cuello por una bala perdida mientras caminaba por la calle 224th y Avenida Barnes, también dentro del precinto 47. Un joven de 18 años resultó herido en la misma balacera. La Policía arrestó posteriormente a tres adolescentes de 16 años.

Apuesta por la “policía de precisión”

En este sentido, la comisionada del NYPD, Jessica Tisch, atribuyó los descensos generales a una estrategia de “policía de precisión”, fundamentada en utilizar los datos para identificar los lugares, horarios y grupos que generan la mayor parte de la violencia.

“Estos resultados son producto de una estrategia de policía de precisión guiada por datos, enfocada en los lugares que impulsan la violencia en esta ciudad”, declaró Tisch en mayo.

La máxima jefa policial explicó que el modelo consiste en colocar agentes en puestos a pie “donde más se necesitan y durante las horas en que más se necesitan”, retirar armas ilegales y construir casos contra pandillas y grupos involucrados en actos violentos.

Como parte de esa estrategia, el NYPD dividió por primera vez a El Bronx en dos comandos separados: Bronx Norte y Bronx Sur. La reestructuración incorporó casi 200 policías, equipos de homicidios, recolección de evidencias, narcóticos, unidades de Seguridad Vecinal y sistemas independientes de CompStat.

En el caso de Bronx Norte comprende los precintos 46, 47, 48, 49, 50 y 52.

Cuando se anunció la reorganización, Tisch reconoció que El Bronx había soportado “una de las cargas de seguridad pública más pesadas de toda la ciudad”, pero argumentó que la división permitiría concentrar recursos y fortalecer las estrategias que estaban reduciendo el crimen.

El anuncio oficial del NYPD del 20 de mayo señalaba que los delitos mayores habían disminuido 11% en El Bronx desde el comienzo del año. El reporte más reciente elevó esa reducción a 11.9% durante los primeros ocho meses de 2026: 18,369 delitos mayores, frente a 20,846 en el mismo periodo del año anterior.

En agosto, Tisch volvió a defender su estrategia después de que el NYPD retirara 3,259 armas de las calles durante 2026, incluidas 782 incautadas en ese condado.

Recordemos que hace unos años el infierno era Brooklyn, ahora son esos barrios de El Bronx. Eso se logra con el modelo aplicado "de precisión", que obviamente da resultados por más que algunos políticos hablan todavía de reducir la presencia policial"

“Lo vamos a controlar”

Como sostienen oficiales policiales a El Diario, el repunte del precinto 47 representa, una prueba concreta para la estrategia que se inició desde hace tres años: determinar si un modelo que está produciendo descensos en el conjunto de la ciudad, puede responder con igual eficacia en las pocas zonas donde las víctimas continúan aumentando.

“Se han enviado más oficiales, pero hay situaciones de violencia, choque entre bandas, muchos conflictos entre pandillas que en cuestión de meses estamos seguros vamos a desarmar como ha pasado en el resto de la ciudad. Recordemos que hace unos años el infierno era Brooklyn, ahora son esos barrios de El Bronx. Eso se logra con el modelo aplicado “de precisión”, que obviamente da resultados por más que algunos políticos hablan todavía de reducir la presencia policial”, opinó a este medio un oficial que patrulla en ese condado.

Alcaldía: responderemos con urgencia

Consultada sobre el papel desempeñado por la nueva Oficina de Seguridad Comunitaria y sus acciones específicas en el norte de El Bronx, la vicealcaldesa de Seguridad Comunitaria, Renita Francois, reconoció que la reducción general de la violencia armada no se ha manifestado de manera uniforme en toda la ciudad.

“La violencia armada está disminuyendo en toda la ciudad de Nueva York, pero no damos ese progreso por sentado, especialmente cuando observamos aumentos localizados en el norte de El Bronx”, declaró Francois.

La funcionaria explicó que desde marzo la Oficina de Seguridad Comunitaria ha coordinado el trabajo de agencias municipales, el NYPD y organizaciones comunitarias para prevenir la violencia, apoyar a las víctimas y conectar a jóvenes y familias con los recursos que necesitan.

“En el norte de El Bronx estamos combinando la aplicación inmediata de la ley con prevención de la violencia, mediación de conflictos, empleo juvenil y apoyo de salud mental. También estamos abordando los problemas de calidad de vida que afectan la seguridad de los vecindarios”, agregó.

Francois aseguró que la administración responderá a la violencia “con urgencia” y utilizará “todas las herramientas que tiene la Ciudad para mantener seguros a los neoyorquinos”.

Pobreza y desigualdad

Revisando datos demográficos oficiales, se precisa que los vecindarios atendidos por la comisaría 47 conforman una comunidad predominantemente afroamericana y latina, marcada por desigualdades económicas persistentes.

Aunque no existe una correspondencia geográfica perfecta entre un precinto policial y los distritos utilizados por el Censo; se puede confirmar que buena parte de su territorio coincide con el Distrito Comunitario 12 que incluye Wakefield, Williamsbridge y Eastchester.

Las estimaciones de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense de 2024 sitúan la población de esa zona en alrededor de 152,400 habitantes. Su ingreso medio por hogar fue de aproximadamente $66,700 y el ingreso per cápita de $33,026, muy por debajo de los niveles del estado.

Cerca de 23.7% de sus residentes, más de 35,000 personas, vivía por debajo del umbral de pobreza, una tasa considerablemente superior al 14% estatal, de acuerdo a datos censales.
Datos:

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *