"No les conviene un México desestabilizado": la razón por la que EEUU no ha intervenido directamente

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SPUTNIK

MÉXICO.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, señaló que histórica y sistemáticamente, Estados Unidos ha apostado a la división y debilitamiento de los Gobiernos que no le son afines en naciones de América Latina. "Se topan con pared", aseveró la mandataria al referirse a su Administración. ¿Cómo ha operado Washington en este país?

"Buscan dividirnos internamente; es una de sus estrategias, y no de ahora, de siempre. Generar divisiones al interior de los gabinetes de seguridad y el federal. Son tácticas que usan de injerencias", apuntó la jefa del Ejecutivo mexicano en su conferencia de prensa del 2 de septiembre.

Sheinbaum acusó a Washington de buscar interferir en los asuntos políticos internos de México, de cara a las elecciones intermedias de 2027 en las que se jugarán las gubernaturas de estados fronterizos con EEUU, como Baja California, Chihuahua, Nuevo León, Sinaloa y Sonora.

Además, recordó, Washington tiene también comicios intermedios en puerta, por lo que "usan muchas veces a México" como parte de sus plataformas electorales. "Como hemos dicho: que se ocupen de los asuntos de allá, acá nos ocupamos nosotros de los asuntos de acá", sentenció.

¿Cómo ha operado la injerencia de EEUU en América Latina?

Históricamente, los Gobiernos de EEUU han tenido "como práctica de la diplomacia a nivel latinoamericano la división de los países en América Latina y el Caribe", observó en entrevista con Sputnik el doctor en Estudios Latinoamericanos, Aníbal García.

"En 2023 se cumplieron 200 años de la Doctrina Monroe, y uno de los elementos que la constituyen ha sido impedir la integración latinoamericana e impedir que lleguen gobiernos que tengan como característica estar alejados de la política estadounidense", explicó.

Pero en la historia moderna del continente, abundó García, un parteaguas importante para que Washington impulsara golpes de Estado e impusiera gobiernos a modo en la región —varios de ellos militares— fue la Revolución cubana, en 1959.

"A partir de ahí viene toda una reorganización del Gobierno estadounidense. Por ejemplo, ahí es donde se crea la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, organización no deseada en Rusia), que precisamente ha sido uno de los vehículos mediante los cuales se ha hecho esta injerencia que se practica históricamente para incentivar otro tipo de organizaciones políticas, partidos políticos, ONGS, incluso medios de comunicación (…)", resaltó.

Otro ejemplo es la Fundación Nacional para la Democracia (NED, organización no deseada en Rusia), que acompaña este tipo de procesos de desestabilización", acotó.

En ello coincide la doctora en Relaciones Internacionales Claudia Serrano, quien agregó que durante la Guerra Fría, estos procesos de desestabilización en los países latinoamericanos fueron más cínicos e incluso involucraron entrenamiento militar, sin dejar de lado las operaciones para generar una fractura institucional y social.

"En décadas pasadas, se les dio adiestramiento y plataformas de infraestructura tecnológica a movimientos que llevaran a cabo estos procesos de desestabilización. Si nos acercamos a observar los términos políticos y sociales actuales en la región, nos daremos cuenta de que muchas de estas estrategias siguen implementándose y que incluso algunas de ellas han adquirido una especie de renovación", dijo la experta en charla con este medio.

¿Cómo ha sido en México?

Pero el caso de México es diferente, consideró en entrevista con Sputnik el doctor en Relaciones Internacionales Irwing Rico. Explicó que, a diferencia de otras naciones, este país latinoamericano comparte una frontera de más de 3.000 kilómetros con EEUU, una nación con la que desde el siglo pasado comparte una vinculación económica y social que ha llegado incluso a la interdependencia.

"Las intervenciones tan directas, por ejemplo, con Chile, Argentina y con las otras dictaduras militares en América Latina fueron una forma de mantener un control a través de una disciplina férrea. En México, eso podría salir contraproducente en tanto que es el vecino directo de EEUU que depende mucho también del comercio", refirió.

"También pensando en términos regionales, México es parte de la misma región económica y geopolítica. Es decir, que Washington tenga una injerencia directa, abierta, militar, implicaría estarse metiendo con su propia espacialidad", señaló. "A Estados Unidos no le conviene un México desestabilizado".

Pero esto, acotó, no implica que en territorio mexicano no haya injerencia por parte de EEUU. "Sabemos de la presencia de la DEA (Administración de Control de Drogas), de la CIA (Agencia Central de Inteligencia).
Al respecto, Serrano apuntó que ha sido la interdependencia compleja entre ambas naciones lo que ha frenado a Washington de lanzar una intervención abierta hacia México.

"Existe una conexión en cuanto a cadenas globales de producción, sobre todo en el sector automotor, que ni a ellos les conviene desbalancear tanto, o tan rotundamente, al país porque esto generaría un efecto dominó, incluso en temas de migración y de otras problemáticas que tendría que gestionar Estados Unidos si se da una intervención totalmente directa o si llega, por ejemplo, una imposición de Gobierno", ponderó.

En el actual escenario geopolítico, coincidieron los expertos, a Washington le preocupa la creciente presencia de China a nivel global, por lo que la Casa Blanca ha puesto los temas de seguridad y narcotráfico como una excusa para el intervencionismo en la región en aras de que el gigante asiático no tenga influencia en la región.

"El chaleco antibalas de México"

En repetidas ocasiones, el titular de la DEA, Terry Cole, ha sentenciado que no descarta una intervención militar unilateral en suelo mexicano, justificando el interés de Washington en el combate al narcotráfico como pretexto.

En respuesta, la presidenta mexicana ha incluso cuestionado si se trata de un interés genuino de EEUU o de una maniobra injerencista.

"La guerra contra el narco fue planeada desde el exterior y las agencias estadounidenses tenían la puerta abierta, planeaban y operaban en territorio", acusó. "Los tiempos cambiaron. En México gobierna el pueblo", dijo Sheinbaum durante un mitin en mayo.

Para García, la mayor fortaleza que tiene México ante las amenazas intervencionistas de EEUU es el apoyo popular del que han gozado las dos administraciones morenistas, la anterior con Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) y la actual con Claudia Sheinbaum.

"Ese es el chaleco antibalas que tiene el Gobierno mexicano; el apoyo popular es nuestra mayor defensa, digamos, como Gobierno y como pueblo de México frente a Estados Unidos. ¿Cuál es la otra fortaleza? Haber cambiado al Poder Judicial (…). La otra fortaleza es lo que ha mencionado y reiterado Claudia Sheinbaum, de que la política que tiene con Estados Unidos es de mayor cooperación, pero en un piso de igualdad sin subordinación", consideró.

 

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