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WASHINGTON.- Los CDC informaron que las infecciones de COVID-19 crecen o probablemente crecen en 43 estados de EE.UU. y no disminuyen en ninguno.
El COVID-19 vuelve a mostrar señales de crecimiento en Estados Unidos en pleno verano. Una actualización publicada este viernes 7 de agosto por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estima que las infecciones están creciendo o probablemente creciendo en 43 estados.
El dato corresponde a las estimaciones del 5 de agosto de 2026. El panorama resulta especialmente llamativo porque los CDC no identifican actualmente ningún estado donde las infecciones estén disminuyendo o probablemente disminuyendo. En los siete estados restantes, la tendencia aparece sin cambios.
La agencia federal también advierte en su informe nacional actualizado este viernes que la actividad de COVID-19, aunque todavía permanece baja en muchas regiones, está aumentando especialmente en el oeste y el sur de Estados Unidos.
COVID-19 crece en 43 estados: qué significa el nuevo dato
Las cifras proceden del Centro de Pronósticos y Análisis de Brotes de los CDC, que utiliza un indicador conocido como Rt para estimar si una enfermedad está expandiéndose o retrocediendo.
El Rt representa, de manera simplificada, el número promedio de nuevas infecciones que genera una persona infectada en un determinado momento. Cuando el indicador se encuentra por encima de 1, significa que la transmisión está creciendo. Cuando está por debajo de 1, las infecciones tienden a disminuir.
Según la actualización más reciente:
43 estados: infecciones creciendo o probablemente creciendo.
7 estados: sin cambios.
0 estados: infecciones disminuyendo o probablemente disminuyendo.
Los CDC elaboran estas estimaciones a partir de datos de visitas a departamentos de emergencia y utilizan modelos para compensar retrasos en la información disponible.
Los CDC hacen una aclaración importante sobre el repunte
Que las infecciones estén aumentando en 43 estados no significa que Estados Unidos atraviese actualmente niveles elevados de COVID-19. Los propios CDC advierten que este indicador muestra la dirección de la epidemia, pero no mide por sí solo la cantidad total de enfermedad presente en una comunidad.
Es posible, por ejemplo, que un estado tenga un nivel relativamente bajo de COVID-19 y al mismo tiempo registre una tendencia ascendente. De hecho, el informe nacional del 7 de agosto señala que la cantidad de enfermedades respiratorias agudas que están llevando a las personas a buscar atención médica permanece muy baja a nivel nacional.
La señal que preocupa a los especialistas es otra: el virus está avanzando simultáneamente en gran parte del país.
El oeste y el sur registran aumentos de COVID-19
La última evaluación nacional de los CDC señala específicamente al oeste y el sur de Estados Unidos como las regiones donde la actividad del coronavirus está aumentando.
Esto ocurre mientras otros dos importantes virus respiratorios permanecen en niveles reducidos. La influenza estacional se mantiene baja, mientras que la actividad del virus respiratorio sincitial (RSV) es considerada muy baja en la mayor parte del territorio estadounidense.
La situación convierte al COVID-19 en el principal virus respiratorio que actualmente muestra una tendencia de crecimiento extendida por el país.
Por qué ya no se habla simplemente de “número de casos”
Medir el avance del COVID-19 es hoy más complejo que durante los primeros años de la pandemia. Muchas infecciones se diagnostican mediante pruebas realizadas en casa y nunca llegan a formar parte de las estadísticas oficiales. Por esta razón, los CDC utilizan diferentes fuentes de información para observar la circulación del virus.
Entre ellas se encuentran las visitas a salas de emergencia, hospitalizaciones, vigilancia de aguas residuales y modelos epidemiológicos.
El monitoreo de aguas residuales permite detectar la presencia del SARS-CoV-2 incluso cuando las personas infectadas no se realizan una prueba clínica y puede servir como una señal temprana de cambios en la circulación del virus.
¿Es una nueva ola de COVID-19 en Estados Unidos?
Los datos muestran claramente una expansión de las infecciones, pero por ahora los CDC no describen la situación nacional como una emergencia ni como un nivel elevado de enfermedad respiratoria.
La diferencia es importante. El modelo indica que el virus está creciendo geográficamente, mientras que otros indicadores muestran que la carga general sobre el sistema de salud permanece en niveles bajos.
Sin embargo, las tendencias de transmisión pueden funcionar como una señal anticipada. Los CDC explican que un aumento del Rt puede aparecer antes de que se observen posibles incrementos posteriores en casos, hospitalizaciones o muertes.
¿Hay que vacunarse? Qué dicen los médicos
El repunte de contagios vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que muchas personas se hacen: ¿conviene recibir una nueva vacuna contra el COVID-19?
La respuesta actual en Estados Unidos ya no es idéntica para todos. Los CDC recomiendan la vacunación contra el COVID-19 para personas desde los 6 meses de edad mediante una decisión individual, idealmente evaluada junto con un médico, farmacéutico u otro profesional de la salud. El beneficio es considerado mayor entre quienes tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave.
Entre quienes más pueden beneficiarse se encuentran los adultos de 65 años o más, las personas inmunocomprometidas y quienes presentan determinadas enfermedades o factores que aumentan el riesgo de complicaciones por COVID-19. Para una persona joven y saludable, en cambio, la relación entre riesgos y beneficios puede ser diferente y la recomendación debe evaluarse de manera individual.
Hay además un elemento importante de cara a los próximos meses. La FDA ya definió que las vacunas correspondientes a la temporada 2026-2027, que comenzarán a utilizarse en el otoño de 2026, deberán actualizarse para apuntar preferentemente a la variante XFG del linaje JN.1, con el objetivo de ofrecer una mejor correspondencia con los virus que circulan actualmente.
Por eso, una persona que esté pensando en vacunarse ahora y no pertenezca a un grupo de alto riesgo puede consultar con su médico si resulta conveniente recibir la formulación disponible actualmente o esperar a la versión actualizada para el otoño. La situación puede ser diferente para alguien con mayor riesgo de enfermedad grave o con una exposición particular al virus.
