De la Espriella promete volver a bombardear grupos armados: ¿una solución efectiva al conflicto colombiano?

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SPUTNIK

COLOMBIA.- El futuro ministro de Defensa de Colombia anunció que, desde la asunción de Abelardo de la Espriella, volverán "con contundencia" los bombardeos a grupos armados en el país. En un diálogo con Sputnik, el experto Alejandro Blanco afirmó que los ataques aéreos han sido "efectivos", pero continúan amenazando a víctimas civiles y menores de edad.

Con la nominación del general retirado Jorge Eduardo Mora como próximo titular de esa cartera, el presidente electo de Colombia pretende comenzar a dar señales de un cambio en la postura del Gobierno respecto al conflicto armado, dejando atrás la política de Paz Total defendida por el saliente Gustavo Petro para dar lugar a una confrontación directa con los grupos armados en el país.

Y, aunque todavía falte un mes para su asunción, Mora parece dispuesto a no dejar dudas sobre el nuevo enfoque que tendrá su cartera. Durante una entrevista con el medio Semana, el exmilitar aseguró que, a partir del 7 de agosto, "los bombardeos vuelven y vuelven con total contundencia".

Mora sostuvo que "la guerra tiene dos connotaciones importantes: espacio y tiempo", por lo que "quien más ocupe espacio durante más tiempo, va ganando la guerra". Así, consideró que mientras la Paz Total permitió a los grupos armados ocupar esos espacios, una política de retomar los ataques aéreos podrá torcer la balanza hacia las fuerzas públicas.

"Si la Fuerza Pública, mediante bombardeos y presencia en el territorio, no los deja respirar, ellos no van a tener tiempo de hacer acciones terroristas ni de ganar espacio y terreno", enfatizó quien asumirá la cartera de Defensa a partir de agosto.
En un diálogo con Sputnik, el politólogo e historiador colombiano especializado en el conflicto armado Alejandro Blanco señaló que los ataques aéreos o bombardeos por parte de las Fuerzas Armadas de Colombia contra grupos armados ubicados en diferentes puntos de Colombia "han sido una herramienta frecuente, especialmente en los últimos 20 o 25 años".

"Sin duda, los bombardeos son una herramienta muy efectiva en términos militares, bajo el entendido de que, en muchas de estas zonas, en las que hay presencia de estas estructuras criminales, el combate cuerpo a cuerpo es muy difícil", explicó el analista.

En efecto, si bien hay antecedentes de ataques aéreos contra posiciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) durante la década de 1990, los bombardeos se volvieron una herramienta más utilizada por los militares colombianos a partir de la década del 2000, cuando —en el marco del Plan Colombia— se utilizaron los aviones Kfir y Mirage 5 para atacar campamentos estratégicos de la guerrilla, buscando neutralizar a algunos de sus cabecillas.

Blanco resaltó que en la actualidad la Fuerza Aeroespacial Colombiana "sí está preparada" para cumplir con un incremento de los bombardeos. "Hay una fuerza en términos logísticos y de capacidad institucional perfectamente preparada para el combate frontal", enfatizó.

Pero, además, el analista aventuró que, basado en la sintonía entre De la Espriella y los gobiernos de Donald Trump en EEUU y Benjamín Netanyahu en Israel, volverá a incrementarse el apoyo de ambos países en las operaciones de ataque aéreo, con la instalación nuevamente de bases militares o aportes de inteligencia militar por parte de estos países.

La contracara de los bombardeos

Sin embargo, este tipo de acciones siempre obtuvo cierta resistencia, ya que los ataques aéreos entraban en conflicto con el derecho internacional humanitario, al exponer también a civiles inocentes e incluir la muerte de menores de edad presentes en los campamentos.

"En teoría, los bombardeos deberían ser milimétricos y resultado de un proceso técnico, de inteligencia e investigativo muy riguroso. Sin embargo, dadas las circunstancias geográficas y sociales, en muchas de estas zonas hay presencia de menores de edad", explicó Blanco.

En ese sentido, el experto explicó que muchas veces las propias organizaciones criminales "reclutan jóvenes precisamente para evitar las acciones militares de tipo aéreo", a sabiendas de que la presencia de menores de edad es un factor que desincentiva este tipo de ataques por parte de las Fuerzas Armadas.

Aun así, aclaró, existen ocasiones en que los gobiernos colombianos han autorizado ataques aun sabiendo de la presencia de menores, pero poniendo en la balanza la oportunidad de "dar de baja a un objetivo de alto valor para la seguridad nacional".

Esto, recordó Blanco, lo sufrió incluso el Gobierno de Gustavo Petro, que autorizó ataques aéreos en los que murieron menores de edad. De hecho, según el Instituto de Medicina Legal de Colombia, durante el gobierno de Petro 65 menores de edad, de entre 14 y 17 años, murieron como consecuencia de operaciones militares.

Diálogos y confrontación: un escenario híbrido

Blanco señaló que, si bien los bombardeos a grupos criminales no se detuvieron durante la gestión de Petro, sí bajaron notoriamente como consecuencia del proceso de paz total iniciado por el actual gobierno. Los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y los sucesivos ceses al fuego con ese grupo, por ejemplo, morigeraron en parte la cantidad de ataques de las Fuerzas Armadas colombianas en regiones como el Catatumbo, en el norte colombiano, donde operan.

Por eso, el anuncio de Mora promete generar una reactivación de estos bombarderos bajo
una narrativa de "mano dura" que postergue cualquier posibilidad de negociación con grupos como el ELN o las disidencias de las FARC, al menos durante los primeros meses de gestión. Esto, advirtió Blanco, podría generar que algunos grupos como el propio ELN "respondan militarmente".

Del otro lado, otros grupos más vinculados a la dinámica paramilitar como el Clan del Golfo o el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), ya enviaron comunicaciones al gobierno entrante de De la Espriella comunicando su disposición a negociar, en respuesta al llamado del presidente electo a cumplir con un "sometimiento" durante el primer mes de gobierno.

"El escenario no es claro, pero es posible que se dé un escenario híbrido de mano dura por un lado, mezclado con la posibilidad de pactar la desmovilización de algunos de estos grupos", opinó el experto.

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