SPUTNIK
MOSCÚ.- El golfo Pérsico se adentra en una nueva normalidad geopolítica que está obligando a las monarquías de la región a reescribir su estrategia de juego, observa el medio 'South China Morning Post'.
El reciente memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán ha dejado a los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en una posición compleja, señala el medio, impulsándolos a abrir vías de diálogo directo con Teherán. Esta audaz jugada busca asegurar una estabilidad a largo plazo, en un escenario donde la diplomacia se ha convertido en la principal herramienta de defensa.
A pesar de haber asumido pérdidas millonarias debido a los impactos de la reciente guerra en las bases estadounidenses de la región, los países del CCG se enfrentan ahora a una presión añadida. En Washington, las voces que exigen la retirada de las tropas estadounidenses del Golfo son cada vez más fuertes, lo que obliga a Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Baréin y Omán a recalibrar sus alianzas y a prepararse para un terreno de juego donde la presencia militar occidental ya no está garantizada.
La clave de este nuevo orden se encuentra en el control de las líneas de suministro global. Bajo los términos del nuevo memorando, Irak, Irán y el CCG se sentarán a la mesa para negociar el futuro del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Este paso es crítico, ya que pone sobre la mesa el destino de una de las arterias energéticas más vitales del planeta, otorgando a Teherán una capacidad de influencia sin precedentes sobre el comercio internacional.
Por su parte, Irán ya ha comenzado a marcar territorio en esta negociación, apunta el SCMP. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, dejó claro en la televisión estatal que la última palabra sobre la gestión del estrecho recaerá en Teherán, aunque aseguró que mantendrán consultas constantes con sus vecinos del CCG e Irak. Además, el líder iraní reafirmó la postura de su país respecto a una soberanía compartida exclusivamente con Omán sobre las aguas de Ormuz.
Ante este panorama de alta tensión, las monarquías del Golfo activan su ofensiva diplomática para evitar quedar fuera de juego. La estrategia ya no depende de la protección absoluta de terceros, sino de una capacidad de negociación directa y agresiva con Teherán.
En este torneo por la estabilidad de Oriente Medio, concluye el diario, el CCG busca asegurar sus posiciones y garantizar el libre flujo de sus recursos en un tablero que cambia minuto a minuto.
