Prensa Latina
GUATEMALA.- El esperado desarrollo del fenómeno El Niño entre los próximos meses de julio y agosto representa hoy un desafío para los agroexportadores de Guatemala, aparte de alcanzar lo económico, social y comercial.
El campo depende de condiciones climáticas relativamente estables para mantener la productividad y cumplir con los estándares de calidad exigidos por los mercados internacionales, señaló una fuente especializada.
La reducción de lluvias puede afectar cultivos destinados al consumo local, pero también productos de exportación como frutas, vegetales, café y otros bienes agroindustriales, advirtió la Agencia Guatemalteca de Exportadores (Agexport).
La menor disponibilidad de agua incrementaría la necesidad de sistemas de riego, elevaría costos de producción y afectaría la planificación de las siembras, amplió la entidad.
A ello, sumó el riesgo de estrés hídrico en las plantas, reducción de rendimientos y una mayor vulnerabilidad frente a plagas y enfermedades.
En un país donde la agricultura constituye una fuente importante de empleo, generación de divisas y progreso rural, cualquier alteración en los ciclos productivos tiene repercusiones más allá de las fincas, subrayó la Agexport.
Frente a este escenario, expuso, diversas naciones fortalecieron sus estrategias de adaptación mediante la incorporación de innovación, investigación científica y mejoramiento vegetal.
La experiencia universal demuestra que nuevas variedades agrícolas permitieron contar con cultivos más resistentes a la sequía, mejor aprovechamiento del agua, mayor tolerancia a altas temperaturas y una mejor capacidad para enfrentar enfermedades, acotó.
Si bien este territorio centroamericano no puede evitar la ocurrencia de fenómenos como El Niño, sí fortalecer las herramientas que le posibiliten prepararse mejor para sus efectos, remarcó la Agexport.
La capacidad de innovar, investigar y desarrollar soluciones adaptadas a las condiciones climáticas será cada vez más importante para garantizar la sostenibilidad de la producción agrícola y la competitividad de las exportaciones, enfatizó.
Centros meteorológicos coinciden en la existencia de una alta probabilidad de que se presenten condiciones asociadas al fenómeno de El Niño, como el impacto cercano de una canícula (período en que disminuyen las lluvias) de entre seis y 10 semanas, dependiendo de la región.
En septiembre y octubre, de acuerdo con diferentes pronósticos, se consolidará un notable déficit de lluvias en zonas críticas como el Pacífico, la Bocacosta, Petén y la Franja Transversal del Norte.
Esto, precisó el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de Guatemala, golpeará directamente las cosechas de granos básicos (maíz y frijol) en el Corredor Seco.
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