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Con el trabajo forzoso como argumento, EEUU vuelve a amenazar a unas 60 economías —entre ellas la mayoría de América Latina— con aranceles superiores al 10%. En diálogo con Sputnik, la académica Luciana Ghiotto advirtió que Washington sigue apostando por "la estrategia del palo y la negociación" y elogió la postura del Brasil de Lula da Silva.
Supuestamente en aras del combate a este fenómeno, la Casa Blanca anunció el cobro de un nuevo gravamen de entre el 10% y el 12,5% a una lista de 60 países, entre los que se encuentran Brasil, Argentina, México y la mayoría de las economías latinoamericanas.
De acuerdo a un reporte de la Oficina del Representante Comercial de EEUU (USTR, por sus siglas en inglés), los territorios sancionados han "fallado en imponer y hacer efectiva la prohibición en la importación de bienes producidos con trabajo forzoso", por lo que ameritan sanciones comprendidas en la sección 301 de la Ley de Comercio (Trade Act) de 1974.
"Es inaceptable que nuestros socios comerciales más importantes no aborden la importación de productos elaborados con mano de obra forzada. Esto crea una dinámica en la que los trabajadores estadounidenses se ven obligados a competir a nivel mundial en condiciones de desigualdad", aseguró Jamieson Greer, titular de la USTR, tras recomendar la aplicación de las nuevas tarifas, que se mantendrán a estudio hasta julio.
En la lista de países bajo advertencia se encuentran varios latinoamericanos como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú, Uruguay y Venezuela.
Además, aparecen otras economías clave como China, Rusia, el Reino Unido o incluso la Unión Europea. En todos los casos, el Gobierno estadounidense asegura estar abierto a celebrar "audiencias" con los países interesados hasta el 7 de julio.
"Esto implica que la Casa Blanca está utilizando cualquier motivo dentro de la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que fue creada en un contexto global completamente diferente", explicó a Sputnik la profesora argentina de Economía Política Internacional Luciana Ghiotto.
La académica consideró que la falta de argumentos para estos nuevos aranceles puede verse en que, dentro de la lista de 60 países apuntados, hay varios con los que Washington "negoció recientemente acuerdos de comercio recíproco como El Salvador, Guatemala, Ecuador y Argentina".
Sancionar para luego negociar
En ese sentido, la profesora argentina señaló como las políticas de sanciones de EEUU afectan incluso a países que se han mostrado cercanos a la gestión de Trump. "Tan solo tres meses después de firmar un acuerdo con el presidente argentino, Javier Milei, EEUU encuentra otro motivo para romper ese acuerdo y establecer un arancel extra de entre 10% y 12,5%", apuntó.
Para la experta, la nueva medida estadounidense no se justifica por el combate al trabajo forzoso, sino que apunta a mantener una lógica de actuación que Washington ha aplicado sistemáticamente desde el regreso de Trump a la Casa Blanca y que va en dirección a comprometer a los países a negociar bilateralmente con EEUU.
Según Ghiotto, cuando la USTR propone que los países afectados soliciten audiencias para abordar los anuncios de nuevos aranceles, busca conseguir que cada una de las economías afectadas deba iniciar una negociación en la que el ingreso de productos estadounidenses resulte más favorecido.
"Se sigue utilizando la estrategia del palo y la negociación. Está obligando a los 60 gobiernos a sentarse a negociar mejores condiciones para los productos estadounidenses, incluso a los que han firmado recientemente acuerdos de comercio recíproco", detalló.
Para la especialista, este tipo de lógicas se han reiterado en un contexto en el que "el sistema internacional no tiene ninguna capacidad de ponerle límites a la política comercial unilateral de Trump".
Así, planteó, muchos países han optado por "una estrategia de lidiar con EEUU de manera individual", lo que si bien puede conseguir mejoras, "quita cualquier capacidad de poder frente a un país como EEUU".
El caso paradigmático
Para la académica, uno de los casos más paradigmáticos de las presiones comerciales estadounidenses es Brasil. El gigante sudamericano no solo fue incluido en la lista de países con "trabajo forzoso", sino que la USTR ya había anunciado aranceles del 25% a productos brasileños como consecuencia de que el país mantiene prácticas "irrazonables y que obstaculizan el comercio de EEUU".
En su justificación, el Gobierno estadounidense menciona sus discrepancias con políticas del Gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva en relación a diferentes rubros como "comercio digital y servicios de pagos electrónicos", "aplicación de leyes anticorrupción", "protección de la propiedad intelectual" o "acceso al mercado del etanol" y "protección de la deforestación ilegal", entre otros.
Ghiotto subrayó que, más claramente en el caso de Brasil, los aranceles anunciados tienen "motivos claramente políticos" y que no se relacionan con las políticas comerciales o de empleo del país sudamericano sino con varias medidas del Gobierno de Lula da Silva que son vistas como desafiantes, tanto en lo que refiere al control de contenidos de redes sociales como X o el impulso brasileño al sistema de pagos PIX.
En ese sentido, la experta consideró que EEUU busca "un disciplinamiento de Brasil ante EEUU" en un contexto de apoyo explícito de Trump hacia la candidatura de Flavio Bolsonaro para las elecciones presidenciales de octubre de 2026.
De hecho, el Gobierno de Lula fue uno de los primeros en responder a estos nuevos aranceles. Un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño se quejó de que "es lamentable que un tema tan relevante como la protección de las condiciones dignas para millones de trabajadores y trabajadoras sea desvirtuado para servir de justificativo a medidas proteccionistas unilaterales".
Lula, por su parte, también rechazó la medida y adelantó que su país continuará buscando "otros socios" para colocar sus productos, en caso de que EEUU continúe con su escalada arancelaria. "Si él no quiere comprar, le vamos a vender a quien quiera comprar. No nos vamos a quedar quejándonos. Si no quiere invertir aquí, buscaremos a otro. Brasil es dueño de su propio destino", aseveró el mandatario.
"Decidimos no adoptar más la política de inferioridad ante las grandes potencias. No somos mejores que nadie, pero tampoco somos peores. Vamos a respetar a todo el mundo, pero queremos respeto", subrayó Lula.
Precisamente, Ghiotto destacó cómo Brasil logró en los últimos meses evitar el impacto de las decisiones comerciales de EEUU, que a mediados de 2025 llegó a anunciar aranceles del 50% a los productos brasileños.
"Se vaticinaba que esto iba a tener un impacto en el crecimiento del PIB brasileño, pero en realidad nos encontramos con que Brasil diversificó parte del comercio y, por ejemplo, ahora el comprador más grande de café brasileño es la Unión Europea", planteó la académica.
