RT
MOSCÚ.- La visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a China es considerada por diversos analistas como un momento clave para redefinir la relación entre las dos mayores potencias económicas y militares del mundo, según señala una publicación del diario 'Global Times'.
El medio detalla que el acercamiento entre Washington y Pekín ocurre en un escenario internacional marcado por guerras regionales, tensiones comerciales, disputas tecnológicas y una creciente fragmentación geopolítica.
Diversos sectores consideran que cualquier esfuerzo de diálogo entre ambas naciones podría contribuir a reducir la incertidumbre global y evitar una escalada de confrontación.
La publicación ahonda en que en los últimos años, el ascenso de China ha sido interpretado en varios círculos políticos occidentales como un desafío estratégico, lo que derivó en disputas comerciales, restricciones tecnológicas y tensiones militares en Asia.
Sin embargo, especialistas advierten que una confrontación prolongada entre las dos potencias tendría repercusiones económicas y políticas a escala global debido a la profunda interdependencia entre ambas economías.
"Incluso gestos simbólicos de acercamiento entre Washington y Pekín pueden ayudar a reducir la incertidumbre y crear espacio político para un entorno internacional más racional. El mensaje que el mundo necesita hoy no es de hostilidad ideológica, sino de convivencia", se lee en la publicación.
El medio chino también destacó que el mundo necesita actualmente mensajes de coexistencia y cooperación, en lugar de una mayor hostilidad ideológica entre potencias.
Según el diario, muchas naciones emergentes rechazan verse obligadas a elegir entre bloques geopolíticos y priorizan una política exterior basada en autonomía, multipolaridad y cooperación pragmática.
Analistas consideran que una relación más estable entre Washington y Pekín podría favorecer el crecimiento económico mundial, la inversión, el desarrollo tecnológico y la coordinación internacional frente a desafíos como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la inteligencia artificial.
Asimismo, una disminución de las tensiones contribuiría a reducir riesgos militares en regiones sensibles como el mar de China Meridional y el estrecho de Taiwán, considerados puntos de alta tensión geopolítica.
En medio de la transformación tecnológica y económica global, expertos sostienen que el futuro del orden internacional dependerá menos de la supremacía absoluta de una potencia y más de la capacidad de China y Estados Unidos para combinar competencia estratégica con mecanismos de cooperación y coexistencia pacífica.
