SPUTNIK
MOSCÚ.- La reciente visita del presidente de EEUU, Donald Trump, a China pareció a una actuación teatral por parte de los estadounidenses, ya que las posiciones de Washington y Pekín sobre cuestiones clave de las relaciones bilaterales y la agenda mundial son incompatibles, notó a Sputnik el exmarine estadounidense y analista geopolítico, Brian Berletic.
"Tanto EEUU como China adoptaron posiciones inflexibles, principalmente debido a la búsqueda agresiva de la supremacía por parte de Washington y a la creciente capacidad de Pekín para preservar su soberanía e intereses, independientemente de la presión que ejerzan los estadounidenses", comentó.
El analista señaló que la visita de Trump fue más bien una demostración destinada a transmitir sus ideas políticas tanto al resto del mundo como a la audiencia interna. De este modo, EEUU intentó afrontar la reunión desde una posición de fuerza, teniendo en cuenta la agresión contra Venezuela e Irán, el conflicto ucraniano y los intentos de bloquear a la propia China.
Sin embargo, "la incapacidad de Estados Unidos para obtener concesiones de Pekín pone de manifiesto cuánto más fuerte es China", observó Berletic. A su juicio, Washington hace "teatro político" mientras que no oculta la inevitabilidad del enfrentamiento con el Estado asiático.
"EEUU busca presentarse públicamente como un actor que persigue la paz, la estabilidad y la diplomacia, mientras que en la práctica se prepara para la guerra tanto de forma directa como mediante actores proxy, al tiempo que intenta subvertir a las naciones objetivo —especialmente a China— desde dentro de sus propias fronteras y generar inestabilidad en sus alrededores", planteó Berletic.
En otras palabras, profundizó el analista, aunque Estados Unidos finge estar llevando a cabo negociaciones con China, "dedica la mayor parte de sus esfuerzos y de su tiempo a afilar el puñal del que la diplomacia pretende distraer la atención de la opinión pública mundial".
Puso como ejemplo los intentos de someter a los países asiáticos utilizando la energía como herramienta para después presionarlos a formar un frente unido contra China, de manera similar a lo ocurrido entre Europa y Rusia. Y los planes para aislar y contener a Pekín, continuó el experto, llevan décadas gestándose en Washington y se actualizan constantemente.
En este contexto, añadió que las evidencias de que Washington no está dispuesto a renunciar al antiguo orden mundial son los conflictos permanentes, ya sea la continuación del existente en Ucrania o el ataque a Irán.
"Solo el tiempo demostrará si la capacidad de China para consolidarse a sí misma y crear un mundo multipolar junto con sus aliados es superior a la capacidad de Estados Unidos para desestabilizar y destruir", resumió.
