SPUTNIK
BEIJING.- La paz y la estabilidad en el mundo serán dos de los principales temas que discutirá el presidente de China, Xi Jinping, con su homólogo estadounidense, Donald Trump, durante la visita que el magnate realizará al país asiático.
Del 13 al 15 de mayo, Trump realizará una visita oficial a Pekín, por lo que será la primera vez en nueve años que un mandatario estadounidense haga un viaje oficial a la nación asiática.
Se prevé que el presidente de EEUU llegue el miércoles por la noche a Pekín para participar en una ceremonia de bienvenida, seguido de una visita al Templo del Cielo y un banquete de Estado.
Sobre la próxima visita de Trump, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, adelantó que entre los temas que abordarán los mandatarios está la importancia de mantener las relaciones entre ambos países y la necesidad de mantener la estabilidad y paz mundial.
"China está dispuesta a trabajar con EEUU con un espíritu de igualdad, respeto y beneficio mutuo para ampliar la cooperación, gestionar las diferencias e inyectar más estabilidad y certeza a un mundo turbulento y cambiante", declaró Guo, según el reporte de la agencia Xinhua.
La última vez que se reunieron Xi y Trump fue en octubre de 2025, en Busan, Corea del Sur, donde los mandatarios firmaron una "tregua" a la guerra comercial que inició EEUU al imponer aranceles a distintos productos chinos.
Previo al encuentro, el viceprimer ministro de China, He Lifeng, viajará a Corea del Sur para iniciar una serie de conversaciones en materia económica y comercial con el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent.
Aunque no se han dado detalles de esta reunión, He adelantó que se retomarán "los importantes consensos" alcanzados con EEUU en octubre, mientras que Bessent calificó el viaje como "histórico".
Otro tema que se espera se aborde durante la reunión será el conflicto en Oriente Medio, toda vez que China es uno de los principales importadores de petróleo de Irán, aunque ha logrado sortear mejor el cierre del estrecho de Ormuz.
Sobre este tópico, los representantes del gobierno chino mantuvieron una postura neutral en favor de una salida negociada. Desde que inició la ofensiva en febrero, la nación asiática ha moderado sus críticas a Washington.
"Lo más urgente es evitar que el conflicto se reanude, no instrumentalizarlo para calumniar a otros países", declaró Guo.
