Internet es una colonia y ya nadie intenta ocultarlo, considera un analista

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SPUTNIK

MOSCÚ.- Actualmente, uno de los grandes problemas para muchos países no es solo la brecha digital, sino también una nueva forma de dependencia global, entendida como neocolonialismo digital, analiza para Sputnik el experto independiente en ciberseguridad, Lars Hilse. Se trata del control externo de tecnologías, datos e infraestructura estratégica, explica.

"Eso no es una brecha. Es arquitectura", apunta el analista.

Hilse explica que una nación puede parecer solo conectada, pero resultar subordinada si sus comunicaciones pasan por plataformas extranjeras y los datos públicos se almacenan en nubes sujetas a leyes de otros Estados.

En ese escenario, advierte, la soberanía se vuelve relativa.

"El neocolonialismo digital es quién controla el acceso, quién establece las condiciones y —quizás lo más importante— quién puede apagarlo", continuó.

Las principales herramientas de esa dependencia serían:

Plataformas digitales que guardan comunicaciones entre personas.

Servicios en la nube que alojan datos estatales y privados.

Sistemas de pago globales capaces de bloquear operaciones.

Modelos de inteligencia artificial controlados por pocas empresas.

Infraestructura física como cables submarinos y centros de datos.

"Un Estado que crea servicios públicos digitales (…) está en realidad, construyendo su soberanía sobre terreno alquilado", asegura el especialista.

Hilse también señala que los datos personales, idiomas locales, hábitos de consumo y contenidos culturales son usados como materia prima para entrenar sistemas y generar beneficios fuera de los países que los producen. A su juicio, las ganancias se concentran lejos de donde se origina el valor.

Por eso concluye que el debate del siglo XXI ya no es solo acceso a internet, sino quién controla sus rutas, sus plataformas y sus normas.

 

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