La crisis en Oriente Medio desploma el consumo global de combustible de aviación

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La AIE alerta de una caída histórica en la demanda de jet fuel por las cancelaciones de vuelos.

Las masivas cancelaciones de vuelos provocadas por el conflicto bélico han generado el mayor impacto en la demanda de jet fuel desde la pandemia de la COVID-19, según revela la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

La escalada bélica en Oriente Medio está provocando un impacto profundo y sostenido en los mercados energéticos globales. Según el último Informe del Mercado Petrolero (OMR, por sus siglas en inglés) de la Agencia Internacional de la Energía, publicado este mes de abril de 2026, la industria se enfrenta a un escenario de volatilidad extrema.

El documento destaca que los ataques a infraestructuras energéticas en la región y las severas restricciones al tránsito de buques por el Estrecho de Ormuz han derivado en lo que la AIE califica como «la mayor disrupción en la historia» del sector. Esta crisis de suministro ha provocado un desplome en la producción mundial de crudo, que cayó en 10,1 millones de barriles diarios durante el mes de marzo.

Fuerte impacto directo en la aviación comercial

Si bien el informe de la AIE abarca el mercado energético en su totalidad, las consecuencias para la aviación civil son directas e inmediatas. La destrucción de demanda ocasionada por la escasez de suministro y el drástico incremento de los precios se ha concentrado, en una primera fase, en productos específicos como la nafta, el GLP y, muy especialmente, el combustible de aviación.

Caída abrupta del consumo de jet fuel

Las aerolíneas han sido unas de las principales damnificadas en el lado de la demanda. El informe subraya que las numerosas cancelaciones de vuelos registradas a través de Oriente Medio, así como en diversas partes de Asia y Europa, han desencadenado «una fuerte caída en el consumo de jet fuel».

Proyecciones a la baja para 2026

El panorama a corto plazo muestra un claro retroceso respecto a las estimaciones previas. La AIE calcula que la demanda global de petróleo se contrajo en 800.000 barriles diarios en marzo, y estima que esta caída alcance los 2,3 millones de barriles diarios durante el mes de abril.

En términos anuales, la perspectiva también ha dado un giro radical. Mientras que el mes anterior se esperaba un crecimiento sólido, la agencia prevé ahora que la demanda mundial de petróleo se contraiga en 80.000 barriles diarios de media en 2026. La AIE advierte que, si se confirma un declive de 1,5 millones de barriles diarios en el segundo trimestre del año, estaríamos ante «la caída más pronunciada desde que la COVID-19 recortó drásticamente el consumo de combustible».

Un escenario de alta incertidumbre y precios disparados

Las tensiones en el mercado físico de crudo se han traducido en un encarecimiento histórico, un factor crítico para los márgenes operativos de las aerolíneas, altamente sensibles a la factura del combustible.

En el momento de la publicación del informe, el barril de crudo Dated del Mar del Norte cotizaba en torno a los 130 dólares, lo que supone un sobrecoste de 60 dólares por barril en comparación con los niveles previos al estallido del conflicto. La AIE contempla un escenario base donde los flujos desde Oriente Medio se recuperen a mediados de año, aunque sin alcanzar niveles pre-guerra, pero también advierte de un escenario alternativo donde el conflicto se prolongue, obligando a los mercados a prepararse para disrupciones significativas durante los próximos meses.

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