SPUTNIK
WASHINGTON.- El banco central estadounidense dejó sus tasas de interés sin cambios, entre 3,5% y 3,75%, al margen de la inestabilidad económica y financiera derivada del conflicto en Oriente Medio y la subida de los precios de los energéticos.
Según las estimaciones de la Reserva Federal de EEUU, la inflación se situará en 2,7% para finales de este año, lo que implica un alza desde el 2,4% que se había estimado para dicho periodo, principalmente por las afectaciones al mercado energético mundial.
"Las repercusiones de los acontecimientos en Oriente Medio sobre la economía estadounidense son inciertas. A corto plazo, el aumento de los precios de la energía hará que suba la inflación general", advirtió Jerome Powell, jefe de la Reserva, en rueda de prensa.
