Marchar con civismo en defensa de la nación

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Marchar con civismo en defensa de la nación

Editorial

Listín Diario

El derecho a la manifestación pacífica está consagrado en la Constitución y, como tal, merece ser respetado y protegido.

En ese espíritu, diversas organizaciones civiles y populares han convocado para este domingo 30 una marcha patriótica en el sector de Friusa, Bávaro, donde residen miles de inmigrantes haitianos, en su mayoría en situación irregular.

Frente a este llamado a marchar por parte de sectores nacionalistas, el presidente Luis Abinader y la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, han reafirmado su compromiso con el Estado de derecho.

Y han dado garantías de que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a la protesta dentro de los cauces legales y sin recurrir a la violencia.

La ministra Raful lo expresó con claridad: “Friusa es territorio dominicano y se imponen las leyes dominicanas”, una declaración que envía un mensaje inequívoco, tanto a los manifestantes como a la comunidad internacional, sobre la soberanía y la vigencia de la ley en todo el territorio nacional.

Sus palabras también reflejan el delicado equilibrio que el gobierno busca mantener: hacer cumplir las leyes migratorias con operativos puntuales –como los realizados recientemente en la zona–, sin renunciar a los principios democráticos que garantizan la libre expresión ciudadana.

Por eso, es fundamental que los organizadores de esta marcha se esmeren en garantizar que la misma sea un ejemplo de civismo y respeto al orden.

Si su objetivo es exigir el cumplimiento de la Ley de Migración y reclamar mayor control sobre los flujos fronterizos, deben hacerlo con la coherencia de quienes buscan soluciones dentro del marco legal, sin episodios que desvirtúen su causa.

En un polo turístico tan estratégico como el de Bávaro/Punta Cana, cualquier manifestación debe cuidar su forma tanto como su fondo.

La imagen del país, la paz social y la seguridad de los residentes y visitantes no pueden ser puestas en entredicho por excesos emocionales o desviaciones oportunistas.

La presión migratoria que enfrenta el país es real y creciente, alimentada por la persistente crisis humanitaria en Haití, pero no se resolverá con gestos impulsivos ni provocaciones.

Se necesita mayor compromiso de la comunidad internacional, sí, pero también un ejemplo de madurez cívica dentro de nuestras fronteras.

El patriotismo auténtico no se mide por el volumen de las consignas, sino por el apego a la legalidad, al diálogo y al respeto a las instituciones.

En tiempos complejos, esa es la mejor forma de defender la patria.

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