Por: Francisco González
SANTO DOMINGO.- El alcalde de San Pedro de Macorís, Raymundo Ortiz, ha advertido a los comerciantes chinos que operan en esa demarcación que no deben contratar a trabajadores haitianos ilegales, porque, de lo contrario, actuará junto a la Dirección de Migración para detener y deportar a los indocumentados.
Efectivamente, los chinos importadores y propietarios de tiendas y de supermercados, gustan de utilizar a los haitianos indocumentados, aprovechando su status migratorio ilegal, para pagarles los más bajos salarios del mercado laboral dominicano, al igual que las empresas constructoras y los particulares que construyen edificaciones, muchas veces sin disponer de los permisos del Ministerio de Obras Públicas y de las alcaldías.
El uso de los haitianos que cruzan desde Haití hacia la República Dominicana en busca de trabajo son muy utilizados por los empresarios chinos, sobre de la avenida Duarte y de otras vías comerciales del país, para sobreexplotarlos con "Salarios de miseria" laborando dentro de sus negocios, y descargando furgones de mercancías.
El alcalde de San Pedro de Macorís visitó algunos de negocios de los comerciantes chinos (algunos no son chinos, porque los hay hasta de Vietnam) preocupado porque muchos, al parecer, no están pagando los impuestos al cabildo.
Mientras los comerciantes y otros empresarios chinos, entre ellos los importadores, utilizan la mano de obra haitiana, básicamente en el sector de la construcción, los albañiles dominicanos están sin trabajo.
Al emplear a los haitianos indocumentados en sus obras, las empresas, incluidos los contratistas del Estado, burlan el pago de los salarios que establecen las tarifas fijadas por el Comité Nacional de Salario, órgano tripartito del Ministerio de Trabajo.

¿Y la CNUS, porqué calla?
Como muy grave se cita que la Confederación Nacional de Unidad Sindical (CNUS), que encabeza Pepe Abreu, jamás se ha pronunciado en defensa de los trabajadores dominicanos, despojados de sus puestos de trabajo por los haitianos sin documentos, violadores de la Ley de Migración.
Los indocumentados de Haití son también sobsobreexplotados por los propietarios de fincas agropecuarias, quienes se niegan a pagar las tarifas salariales, también establecidas por el Comité Nacional de Salarios, lo que implica que el campesino dominicano no quiera trabajarles "Por una miseria", constituyéndose los haitianos en mano de obra fundamental.

También calla la situación de los trabajadores campesinos y de los albañiles dominicano, Jacobo Ramos Crispín, diputado del oficialista PRM por San Pedro de Macorís, y presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores Dominicanos (CNTD).
Quienes afirman que la mano de obra ilegal haitiana es imprescindible para la construcción y la producción agropecuaria saben muy bien que se prefiere a los haitianos porque trabajan muy barato, muchas veces con temor de que los patronos los denuncian a Migración.

Hipólito pide la "Nacionalización" de los haitianos.
Recientemente Hipólito Mejía salió a proteger a los trabajadores haitianos sin documentos, alegando que son muy necesarios.
“A mí no me gusta eso, Balaguer instrumentó aquí los permisos para la industria azucarera al CEA, Romana y Vicini y había un récord; yo pienso que debe haber algo parecido», declaró Hipólito en 2024.
Hipólito Mejía, un expresidente, cuyo Gobierno es citado como el peor que ha tenido que sufrir el país, por haber destruido la economía nacional, también ha pedido la "Nacionalización" de los obreros haitianos, mientras los trabajadores agrícola y de la construcción dominicano están "Pasando las de Caín".
“El campo dominicano y la construcción en República Dominicana necesitan racionalidad en la aprobación, en la autorización de que venga a trabajar haitiano o quien sea, pero básicamente ellos”, argumentó el político.
