OBSERVATORIO GLOBAL
Elecciones en Estados Unidos: Entre un pasado caótico y una candidatura inesperada
Leonel Fernández
En principio, las elecciones presidenciales norteamericanas a tener lugar el 5 de noviembre de este año parecían como una especie de revancha de la que había tenido lugar cuatro años atrás, en el 2020, entre el entonces presidente Donald Trump y el actual primer mandatario de la nación, Joe Biden.
Muchos potenciales votantes habrían deseado otras opciones electorales. De hecho, la mayoría consideraba que ninguno de los dos aspirantes a continuar o retomar la Casa Blanca, se encontraba a la altura de las expectativas nacionales.
Por consiguiente, desde temprano en el actual ciclo electoral norteamericano, hubo voces, tanto del lado republicano, como de los demócratas, que consideraban que ambos candidatos deberían ser reemplazados.
En el Partido Demócrata, empero, nadie tuvo la osadía de desafiar públicamente las aspiraciones reeleccionistas del presidente Biden. Tampoco dentro del Partido Republicano, donde Donald Trump se había convertido en la figura dominante. Así, parecía que el electorado estaba condenado a tener que aceptar la opción electoral que se ofrecía.
Trump al banquillo
La candidatura de Donald Trump era tan segura que ni siquiera se preocupó por comparecer a los debates de los precandidatos republicanos. Predominaba el temor de que no apoyarle implicaría el ostracismo político para los aspirantes republicanos a senadores y representantes de los distintos estados de la Unión Americana.
No obstante, un serio obstáculo empezaba a erigirse en sus aspiraciones. Surgían las investigaciones judiciales. Se hurgaba sobre lo acontecido el 6 de enero de 2021, con el asalto al Capitolio. Se instruía un juicio en el estado de Georgia por interferencia en el proceso electoral.

La imagen de Kamala Harris emergió fortalecida del debate con Donald Trump./ AFP
Se le investigaba por haberse apropiado indebidamente de documentos clasificados pertenecientes al Estado norteamericano; de falsa declaración sobre transacciones comerciales y de impuestos; y hasta de pagos con fondos de campaña a una actriz pornográfica.
Donald Trump fue condenado por 34 cargos criminales, así como al pago de fianza para poder obtener su libertad provisional. En fin, un asedio judicial que parecía eliminarle de la carrera presidencial.
