SANTO DOMINGO.- Ante las recientes informaciones divulgadas en los medios de comunicación sobre una sospecha de brote de ántrax en Haití, el Ministerio de Defensa ha tomado medidas preventivas de seguridad para proteger a la población.
Estas acciones se implementan en respuesta a sospechas clínicas de posibles casos de ántrax, aunque hasta el momento no hay confirmación diagnóstica de la enfermedad.
Mientras que el Ministerio de Salud informó que ha estado en comunicación constante con organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), con sede en Haití. Estas entidades han confirmado que, hasta la fecha, no se han diagnosticado casos confirmados de ántrax en la región. Las sospechas actuales se basan únicamente en evaluaciones clínicas preliminares.
En coordinación con el Ministerio de Defensa, se han activado protocolos de seguridad fronteriza para prevenir ante cualquier posible propagación de la enfermedad. Estas medidas incluyen controles sanitarios estrictos y vigilancia epidemiológica intensificada en la zona fronteriza.
«Continuaremos monitoreando de cerca la situación y mantendremos informada a la ciudadanía sobre cualquier actualización relevante proporcionada por los organismos internacionales», enfatizó Salud Pública.
Además, instó a la población a mantenerse informada a través de canales oficiales y a no caer en alarmas infundadas.

¿Qué es el ántrax? ¿Cuáles son sus causas?
El ántrax o carbunco es la enfermedad provocada por la infección con la bacteria Bacillus anthracis. Normalmente afecta al ganado, pero en ocasiones puede darse en personas, y cuando esto sucede reviste gran gravedad e incluso puede ser mortal.
El ántrax mata
La bacteria en cuestión se encuentra presente en el suelo de manera natural, y de hecho no es raro encontrarla en algunos productos de origen animal como la lana o el pienso. Además, forma esporas, que pueden sobrevivir durante décadas de forma latente y toman forma vegetativa en medios favorables como tejidos de animales o humanos.
Normalmente, el contagio en las personas se produce por el contacto con animales infectados o por medio de insectos hematófagos (que se alimentan de sangre) que actúan como vector. Más raramente, el contagio se puede dar por inhalación de las esporas, por el consumo de carne contaminada o muy excepcionalmente (sólo se ha documentado en muy pocos casos) por inyección con agujas contaminadas, normalmente durante el consumo de drogas intravenosas.
¿Cuáles son sus síntomas?
La forma concreta que toma el ántrax en una persona depende enteramente de la forma de contagio: cutánea, respiratoria, digestiva y por inyección. En todos los casos, la sintomatología aparece tras un periodo de incubación que puede alargarse hasta 20 días, pero que suele moverse entre los 3 y los 7 días.
En la forma cutánea, la más común, aparece una pápula negra en el lugar de la infección, rodeada de vesículas con contenido líquido. Esta lesión no es dolorosa, aunque puede estar rodeada de edema. Normalmente, este cuadro remite por sí solo a los pocos días; pero, si se disemina a otras zonas, resulta mortal en el 20% de los casos.
Cuando la infección es intestinal (por vía digestiva), la más rara, aparece el cuadro típico de una gastroenteritis, con fiebre, vómitos y diarrea. En la mitad de los casos, evoluciona hacia choque séptico, coma y muerte.
Si la bacteria ha penetrado en el cuerpo por inyección, la sintomatología consiste en enrojecimiento de la zona, hinchazón considerable, choque, fallo multisistémico, meningitis y, en el 20% de los casos, muerte.
En la forma respiratoria, que es la que empleó como arma biológica Ivins (y ha sido ampliamente estudiada en el ámbito militar) los síntomas se suceden a gran velocidad: fiebre, tos no productiva, dificultad respiratoria grave, estridor (silbidos y ruidos al inhalar), cianosis (color azulado en extremidades y mucosas) y septicemia (respuesta inflamatoria sistémica) que conduce a la muerte en la gran mayoría de casos.
¿Cómo se trata?
El ántrax, al ser una infección bacteriana, se trata mediante la administración de antibióticos como la ciprofloxacina, la doxiciclina y la levofloxacina.
Además, desde los ataques de 2001, se han desarrollado terapias con antitoxinas para el ántrax por inhalación, que se administran conjuntamente con los antibióticos y mejoran sensiblemente el pronóstico del paciente.
En los casos de ántrax por inyección, se ha logrado tratar exitosamente extirpando quirúrgicamente el tejido afectado.
