Vamos en retroceso

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Vamos en retroceso

ÁNGEL VALDEZ

angel.valdez@listindiario.com

La educación dominicana es un factor imprescindible para el desarrollo de nuestra sociedad, ya que es la única forma por la cual la juventud logra asegurar un futuro donde prime el bienestar socioeconómico e intelectual.

Las escuelas son la segunda casa de los jóvenes. Pasan la mitad del día dentro de un recinto escolar, absorbiendo todos los conocimientos impartidos por los maestros. El único problema es que también focalizan las malas enseñanzas porque no hay algún otro lugar que exponga de manera clara la importancia de los valores y principios para la convivencia social. Precisamente esto es lo que estamos viviendo. Un retroceso indetenible producto del carente interés y pésima participación de las familias en los factores cruciales de los más pequeños.

Además de la ola delincuencial y criminal que está afectando a las comunidades, quienes están al grito por estas lamentables acciones, también se agregan los impactantes hechos que han ocurrido en plantes donde niños pelean, fuman y actúan como si estuviésemos hablando de un mayor de edad descarrilado por los caminos del mal.

Según un informe publicado por el Ministerio de Educación, se registraron al menos 20,120 conflictos violentos entre estudiantes y 1,724 enfrentamientos entre alumnos y docentes desde septiembre de 2022, hasta el pasado mes de abril.

El reporte también establece que se contabilizan 297 hechos violentos entre los alumnos y personal de apoyo administrativo.

Estas cifras ya deben preocupar al Gobierno. No puede ser posible que en el recién culminado año escolar se contabilicen más de 20,000 enfrentamientos donde están involucrados niños y maestros.

Los actores políticos incidentes de la sociedad tienen que ver el tema educación como un servicio en estado de emergencia, evitando la politización del tema.

Lo que necesitamos es a todos los sectores importantes mostrando una voluntad real para generar un cambio en el sistema educativo y analizar la pérdida de valores en la familia.

Dependerá de ustedes si las próximas generaciones se integrarán a la lista de la generación “Alofoke” o podremos reencontrarnos con entes sociales preocupados por el porvenir. De no asumirlo, que Dios los condene.

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