Abel y los demonios

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A Pleno Sol

Abel y los demonios

Por Manuel Hernández Villeta

Los tres principales partidos políticos que competirán en las venideras elecciones, merecen un análisis a fondo sobre sus problemas intestinos. Vamos a realizar ese sondeo en forma precisa, clara, sin partidismo y tomando en cuenta lo importante que es para el país conocer como navegan los grupos políticos.

Lo vamos a tratar de forma individual. Hoy queremos comenzar con el Partido de la Liberación Dominicana. Razones hay, y es la lucha interna que se da entre dos grupos. Los viejos robles-otan, y los emergentes, con el candidato presidencial.

El PLD tenía que irse a una autocrítica a fondo, y tomar las escobas de la limpieza, luego de un proceso interno tan traumático que terminó en división. Cuando un partido pierde unas elecciones y sale del poder, la guillotina debe caer sobre sus principales dirigentes.

Hay que dar paso a un proceso de airear los problemas, de encontrar soluciones, de eliminar viejos métodos de trabajo, y comprender que el centralismo en el lado morado hace tiempo que se convirtió en una retranca y un obstáculo para siquiera mantener la unidad.

Los resultados de los procesos electorales dependen de coyunturas en momentos específicos. El PLD tiene que luchar para ser una fuerza de poder, y tratar de ganar las elecciones, aunque eso se ve como una quimera. Hay sectores del PLD, encabezados por Danilo Medina, que consideran que lo más importante es preservar el partido, con buena representación municipal y congresual, aunque se pierdan las nacionales.

Pero para su candidato presidencial, Abel Martínez, la ecuación es distinta. >Este considera que tiene amplias posibilidades de ganar las venideras elecciones, aunque rechaza las necesarias alianzas.

Abel se presenta por primera vez como candidato presidencial, por lo que de su paciencia, su forma de navegar en sus circunstancias, lo podrían convertir en la cara de relevo del PLD. Pero tiene que saber que su futuro no está dictado por los resultados electorales, sino de cómo encajaría una derrota.

Tiene que comprender que para los partidos políticos las alianzas son necesarias y vitales. Sin alianzas es imposible acercarse siquiera a las verjas del Palacio Nacional. Las alianzas no se hacen con el coro de adulones, sino con los contrarios políticos que tienen una acción que desarrollar en común.

El mantenimiento del PLD está en la renovación interna. Gane o pierda, sus cuadros dirigenciales no van a sobrepasar las venideras elecciones. Abel puede ser la cara del futuro morado, fracase o triunfe en las elecciones, pero el futuro solo depende de él y sus demonios internos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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