Fuente externa
Aumenta las sanciones para los empleadores que defrauden a sus trabajadores, alineando el robo de sueldos con otras formas de robo criminal.
En vísperas de la conmemoración del Día del Trabajo (Labor Day), la senadora Kirsten Gillibrand, del estado de Nueva York, anuncia la presentación formal de un proyecto de ley que transformará la rendición de cuentas laboral en Estados Unidos. La iniciativa llamada Don’t Stand For Taking Employed Americans’ Livings (Don’t STEAL por sus siglas) busca clasificar el robo de salarios a gran escala como un delito grave a nivel federal.
La propuesta legislativa que será introducida formalmente en el Senado a finales de este mes cuenta con la versión complementaria en la Cámara de Representantes impulsada por el representante Seth Magaziner junto a 28 congresistas.
El anuncio surge respecto al aumento de violaciones de prácticas laborales que se han extendido por todo el país. Particularmente, el robo de salarios abarca diversas formas de fraude cometidas por empleadores, incluyendo: empleadores que se niegan a pagar sueldos prometidos; violaciones de sueldos mínimos; fallos en pagar las horas adecuadas; brechas en el descanso para la comida; o falta de pago de primas por horas extra.
De hecho, de acuerdo con datos del Economic Policy Institute, los empleadores arrebatan a sus trabajadores más de 15 millones de dólares anuales únicamente en sectores de salarios bajos. Y en solo el 2025, el Departamento de Labor recuperó más de 259 millones en sueldos y daños adeudados a 176.957 trabajadores — sin embargo, sólo representó una fracción de lo que se les debía.
Aunque este delito afecta a empleados de todas las industrias y niveles de ingreso, como revelan las investigaciones, las personas que trabajan en trabajos de bajo sueldo son desproporcionadamente vulnerables a este tipo de explotación.
La senadora Gillibrand enfatizó la urgencia de actualizar el marco penal del país para igualar el robo de salarios con el resto de los delitos contra la propiedad.
“Los trabajadores estadounidenses merecen llevarse a casa cada centavo que han ganado con su esfuerzo, y los empleadores que defraudan a sus empleados deben rendir cuentas ante la ley”, declaró la senadora en un comunicado. “Ante la llegada del Día del Trabajo, me satisface anunciar esta legislación que igualará el castigo por el robo de salarios con el de cualquier otra forma de robo criminal. Se trata de una medida de sentido común para proteger a la fuerza laboral, y estoy decidida a luchar hasta lograr su aprobación”.
Bajo la implementación de la Ley Don’t STEAL, las penas aplicables a los empleadores infractores se endurecieron notablemente. La norma transforma estas violaciones — antes tratadas como faltas menores — en delitos federales graves. Las sanciones se calcularán en función de la gravedad y la escala del fraude, del monto acumulado del salario robado y del número de empleados afectados. Además de posibles penas de prisión para los casos más severos, la ley establece una multa que podrá alcanzar hasta 10.000 dólares por violaciones.
Por su parte, el representante Magaziner subrayó la inequidad del sistema penal actual en cuanto a la protección del capital frente al trabajo:
“Es indignante que en los Estados Unidos de América una persona pueda ir a la cárcel por robar un televisor, pero un empleador solo reciba un leve tirón de orejas por robar los salarios del cheque de un trabajador. Debemos enviar un mensaje claro: el robo es un robo, independientemente de si se comete en una tienda o en la nómina de una empresa”.
La iniciativa cuenta con el respaldo de más de 15 organizaciones laborales, que se han sumado a la coalición para impulsar la aprobación de la norma en el Congreso a lo largo de las próximas semanas.
