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WASHINGTON.- La actividad y aplicación de las leyes migratorias se ha vuelto cada vez más visible en nuestras comunidades en Nueva York.
Al acercamos a un nuevo año escolar, muchos niños y niñas en nuestro estado estan sintiendo una mezcla de emoción y nervios ante el regreso a clases, donde se van a reencontrar con viejos amigos, conocer nuevas personas y comenzar nuevos proyectos, clases y actividades. Sin embargo, para muchos niños inmigrantes en Nueva York, existe además otra preocupación que pesa sobre ellos, el temor de que sus familias sean separadas.
La actividad y aplicación de las leyes migratorias se ha vuelto cada vez más visible en nuestras comunidades en Nueva York. Según Hands Off NYC, la actividad de ICE en la ciudad de Nueva York aumentó a más del doble en julio en comparación con junio. New York Immigration Coalition también ha documentado actividad reciente de las autoridades migratorias en vecindarios de Manhattan, Queens, Brooklyn y Staten Island.
Los niños ven lo que está sucediendo a su alrededor, y ese miedo no desaparece cuando cruzan las puertas de la escuela. Un estudiante preocupado por si uno de sus padres estará en casa esa noche aún tiene que resolver un problema de álgebra, escribir un ensayo o comenzar a pensar en la universidad.
Esa ansiedad no ha hecho más que aumentar desde enero de 2025, cuando la administración Trump revocó las directrices federales que durante años habían limitado, en términos generales, las acciones de las autoridades migratorias en o cerca de lugares sensibles, incluidas las escuelas y las paradas de autobuses escolares. Nueva York también cuenta con protecciones que dejan claro que todos los niños tienen derecho a una educación pública, independientemente de su estatus migratorio, pero esas protecciones no pueden eliminar por completo la incertidumbre que sienten las familias.
Una encuesta en línea realizada por el EDWeek Research Center entre el 25 de marzo y el 5 de mayo de 2026 entre educadores de todo el país encontró que el 18% de quienes trabajan con estudiantes inmigrantes reportaron una disminución en la inscripcion estudiantil relacionada con las acciones de las autoridades migratorias, mientras que el 39% reportó un aumento en las ausencias estudiantiles.
Además, estas presiones sobre las familias causan estragos a la salud mental y emocional de los niños a largo plazo. Estudios recientes indican que niños expuestos a los controles migratorios y la persecusion de sus familias sufren de ansiedad, estres postraumático, depresión y problemas de ira.
Y los estudiantes indocumentados de escuela secundaria ahora también tienen que preocuparse por su propio futuro. El 10 de agosto, el Departamento de Justicia demandó a Nueva York, Connecticut y Vermont por permitir que estudiantes indocumentados tengan acceso a matrículas estatales y ayuda financiera. En Nueva York, la demanda impugna la Ley DREAM del estado y otras políticas que han ayudado a hacer que la universidad sea más accesible para estudiantes que han crecido y estudiado aquí. Bajo la ley estatal, los estudiantes indocumentados que cumplen con los requisitos, entre ellos haber asistido a una escuela secundaria del estado durante al menos dos años y haberse graduado, pueden tener acceso a colegiaturas estatales.
La administración Trump ha llevado a cabo políticas similares en 17 estados. Algunos estados, entre ellos Texas, Nebraska y Oklahoma, han puesto fin a sus políticas tras acciones del gobierno federal. Estos son estudiantes que han crecido en nuestras comunidades y han tomado las mismas clases y los mismos exámenes que sus compañeros. Y representan apenas el 2.4% de los estudiantes matriculados en universidades e instituciones de educación superior en Estados Unidos.
En LatinoJustice PRLDEF, llevamos décadas luchando para garantizar que el origen de un niño no determine las oportunidades que tiene a su alcance. A principios de este año, presentamos un escrito amicus curiae en Department of Justice v. State of Illinois, defendiendo políticas que amplían el acceso a la educación superior para estudiantes indocumentados. Continuaremos luchando por este derecho, la educación debe abrir puertas, no convertirse en otra barrera que los estudiantes tengan que superar.
LatinoJustice continuará trabajando para garantizar que todos los niños tengan la oportunidad de construir su futuro con la misma dignidad, seguridad y posibilidades que cualquier otra persona.
Alentamos a nuestros líderes estatales a fortalecer las políticas que protegen tanto a los estudiantes como a sus familias. El regreso a clases debería de ser un momento para pensar en las oportunidades que la educación puede ofrecer a un niño, no para preocuparse por quién podría faltar cuando regrese a caso o si la educacion superior que ha imaginado para su futuro seguirá estando a su alcance.
Lourdes Rosado es presidenta y asesora jurídica general de LatinoJustice PRLDEF.
