Prensa Latina
COLOMBIA.- Desde el pasado 10 de agosto, la Red Sismológica Nacional de Colombia (RSNC) registró mil 340 sismos, con magnitudes locales entre 0,6 y 4,8 y profundidades de hasta 120 kilómetros, informó hoy el Servicio Geológico (SGC).
El organismo comunicó que la mayor concentración de eventos se encuentra en sectores como San José del Palmar, El Litoral del San Juan —en particular, Docordó— e Istmina, en el departamento de Chocó, en el noroeste del país.
Acotó, no obstante, que un análisis detallado permitió identificar dos comportamientos sísmicos diferenciados.
En primer lugar, están los sismos localizados alrededor de San José del Palmar, entre aproximadamente 70 y 105 kilómetros de profundidad, cuyo comportamiento es compatible con una secuencia de réplicas.
En este grupo, la frecuencia de ocurrencia de los eventos fue mayor justo después del sismo principal y ha disminuido progresivamente con el paso de los días.
Por otra parte, el SGC identificó una actividad sísmica menos profunda concentrada principalmente en los sectores de Sipí, Istmina, Medio San Juan y Litoral del San Juan, entre aproximadamente 30 y 60 kilómetros de profundidad.
El comportamiento de esta actividad, subrayó, presenta características compatibles con un enjambre sísmico, pues, a diferencia de una secuencia de réplicas, en este otro fenómeno no existe un necesariamente único temblor principal dominante y los eventos pueden presentar diferentes magnitudes y una frecuencia de ocurrencia variable.
Según divulgó, la situación se halla bajo estudio.
Detalló que los análisis preliminares indican que el movimiento telúrico del 10 de agosto quizás contribuyó de alguna manera.
Una de las hipótesis sugiere que la gran energía liberada por el sismo principal, ocurrida a 103 kilómetros de profundidad, en el contexto de la subducción de la placa de Nazca, pudo haber cambiado las fuerzas que actúan sobre las rocas en zonas cercanas.
“Estos cambios en el estado de esfuerzos pudieron generar condiciones que facilitaran la ocurrencia de nuevos sismos en estructuras geológicas diferentes de aquella donde se produjo la ruptura principal”, argumentó el SGC.
Otra hipótesis revela la posible migración de fluidos provenientes de la placa subducida, que, bajo determinadas condiciones, podrían favorecer la generación de sismicidad en esta región menos profunda.
Lo que sí está claro, concluyó, es que la actividad actual no corresponde a una prolongación de la misma ruptura que originó el sismo de magnitud 7,4.
Según el SGC, el terremoto del 10 de agosto liberó una enorme cantidad de energía, equivalente a entre 125 y 130 bombas atómicas del tipo usado contra Hiroshima.
Refirió además que el evento generó una ruptura de aproximadamente 120 kilómetros dentro de la placa de Nazca, que subduce bajo la placa Sudamericana.
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