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COLOMBIA.- La baja cobertura de seguros deja a la mayoría de las viviendas colombianas expuestas ante desastres naturales, mientras las aseguradoras ya acumulan más de 10.000 reclamaciones por el terremoto del 10 de agosto. El sector reporta recursos preliminares por 281.000 millones de pesos colombianos (70.250 dólares) para atender las pérdidas.
Apenas 9,3% de las viviendas que podrían contar con un seguro en la nación sudamericana tenía una póliza vigente hasta marzo de este año, de acuerdo con datos de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), una situación que evidencia la limitada protección patrimonial de los hogares ante terremotos y otros desastres naturales.
Según la federación, existen 2.681.964 millones de inmuebles asegurados en el país, con un valor total de 2.582 billones de pesos colombianos (824.123 dólares). De ese universo, alrededor de 1.65 millones corresponden a viviendas, que concentran un valor asegurado de 361 billones de pesos (92.150 millones de dólares), mientras el resto corresponde a establecimientos y bienes comerciales.
Tras el terremoto registrado el 10 de agosto, el sector asegurador ha recibido 10.465 reclamaciones, con un valor preliminar de 281.000 millones de pesos (71.738 dólares). Más de 9.000 corresponden a bienes inmuebles, mientras las restantes están relacionadas con seguros de automóviles, vida, riesgos laborales y salud.
Fasecolda recordó que las personas aseguradas disponen de hasta dos años para presentar una reclamación después de ocurrido el siniestro. Una vez formalizado el proceso, la compañía de seguros tiene un plazo de un mes para emitir una respuesta y, si excede ese período, deberá asumir los intereses moratorios correspondientes, de acuerdo con las condiciones aplicables.
La federación señaló que trabaja para reducir los tiempos de respuesta y aseguró que las compañías cuentan con reservas suficientes para atender las reclamaciones. Estos recursos provienen de reservas acumuladas durante años y del respaldo de las reaseguradoras, entidades que asumen parte de los riesgos cubiertos por las aseguradoras y contribuyen al pago de las indemnizaciones ante grandes siniestros.
El sector también activó un protocolo preparado desde 2024 para responder ante desastres naturales, tomando como referencia experiencias registradas en otros países. El mecanismo contempla agilizar la atención de reclamaciones y coordinar el trabajo de los ajustadores, encargados de evaluar los daños y determinar las pérdidas para establecer el monto de las indemnizaciones.
Fasecolda comenzará además a publicar reportes periódicos sobre la evolución de las reclamaciones y la respuesta de las aseguradoras. Sin embargo, advirtió que todavía es prematuro calcular el costo total de las afectaciones, debido a que cada póliza debe analizarse individualmente y las coberturas pueden variar incluso entre inmuebles con daños similares.
La magnitud de la emergencia también deja en evidencia el nivel de exposición de los hogares colombianos, dado que cerca de nueve de cada diez viviendas no cuentan con una póliza. Gustavo Morales, presidente de Fasecolda, señaló ante medios que una parte importante de los inmuebles afectados por el terremoto tampoco tenía cobertura específica para ese siniestro, lo que podría limitar el acceso a indemnizaciones y aumentar el peso de los costos de recuperación sobre las familias.
