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BRASIL.- Las razones reales de la medida solo se compadecen con lo contemplado en la más reciente Estrategia de Seguridad Nacional de Washington.
Tras meses de negociaciones y una cumbre entre los presidentes Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva, en la víspera, EE.UU. anunció la imposición de un arancel general de 25 % sobre los productos brasileños a partir del venidero 22 de julio, al considerar, con base en una investigación adelantada por la Oficina del Representante Comercial (USTR) del país norteamericano y que Brasilia refuta, que median prácticas comerciales lesivas para la parte estadounidense.
Empero, numerosas mercancías quedaron por fuera del 'tarifazo' de Washington. Entre muchas otras, se excluyeron los minerales estratégicos y las tierras raras, así como buena parte de los combustibles, vista su importancia para el desarrollo de tecnologías de punta, la industria de defensa y la transición energética.
De ese modo, en la lista que publicara esta jornada G1 aparecen exentos del castigo arancelario metales y minerales como el niobio, el níquel, el cromo, el manganeso, el tungsteno, el cobalto, el uranio y el titanio.
A ello se suman el grafito, el caolín, los fosfatos, el amianto, las menas de hierro y combustibles como el petróleo (tanto crudo como refinado), el carbón, el biódisel, el gas natural, propanos y butanos, y lubricantes y aceites para motores. También están libre de arancel los aviones, los globos, los drones y un conjunto de instrumentos de medición empleados en la aeronáutica.
Además, se mantuvieron sin pechaje una considerable cantidad de productos cárnicos, pescados, mariscos, verduras, legumbres, frutas, tubérculos, medicamentos, el café, el té y otras especias, cereales, granos, productos químicos, jugos, bienes de capital, plásticos, maquinaria, madera, papel y obras de arte y antigüedades.
El trasfondo de la decisión
La decisión de imponer gravámenes a las mercancías brasileñas se compadece, más que con los alegatos invocados por la USTR –categóricamente desmentidos por las autoridades de Brasil–, con lo estipulado en la Estrategia de Seguridad Nacional divulgada por la Casa Blanca en diciembre pasado.
En ese texto se apunta que EE.UU. le negará "a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales".
En el mismo espíritu, se contempla como horizonte irrenunciable el fortalecimiento de "las cadenas de suministro críticas", en procura de reducir "las dependencias" y aumentar "la resiliencia económica estadounidense", particularmente en el sector defensa, considerado clave para el desarrollo de la política exterior hemisférica de Washington.
No son solo las tierras raras, los minerales estratégicos o los combustibles, en tanto mercancías de alto valor de cambio y de uso. El enfoque estadounidense, más amplio en alcance, pretende que Washington sea el principal socio de los países de América Latina y el Caribe, aunque para ello deba echar mano de acciones coercitivas.
A ese respecto, la Estrategia de Seguridad Nacional es elocuente: "Queremos que otras naciones nos consideren su socio predilecto y, por diversos medios, desalentaremos su colaboración con otros" actores extra hemisféricos.
Brasil posee la segunda reserva de tierras raras más grande del mundo –solo superada por China–, el país hace parte de los BRICS y, además, Lula ha dicho que si bien no ve obstáculos para que esos recursos estratégicos sean explorados y explotados con Washington, ello sería a condición de que el gigante suramericano mantenga la soberanía sobre sus recursos. "Los minerales críticos son nuestros, las tierras raras son nuestras y queremos explotarlas aquí dentro", recalcó en mayo pasado.
Reciprocidad
De momento, el anuncio de la USTR motivó airadas reacciones en Brasil. Lula calificó el 'arancelazo' como "hito lamentable" en las relaciones bilaterales , que rechazó por su falta de apego a lo que refleja la balanza comercial, ampliamente favorable a EE.UU. En adenda, su gestión se prepara para aplicar medidas recíprocas.
"Brasil iniciará inmediatamente los procedimientos para activar los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad, aprobada por unanimidad por el Congreso Nacional, y volverá a plantear el asunto en el marco del mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio", comunicó el mandatario en X.
De su parte, el canciller Mauro Viera secundó la postura de Da Silva, afirmó que las exigencias presentadas por la contraparte estadounidense en las negociaciones son "irracionales" y que los señalamientos sobre la plataforma de pagos Pix "son infundados". Dijo asimismo que apelará nuevamente a los mecanismos de resolución pacífica de controversias de la Organización Internacional del Comercio.
"Lo que incomoda al Gobierno de EE.UU. es el hecho de no haberse doblegado [Brasil] a las pretensiones desmedidas y las peticiones irracionales presentadas en el transcurso de las negociaciones […]. En otras palabras, exigían nuestra capitulación", consideró el funcionario en una rueda de prensa.
