SPUTNIK
MOSCÚ.- Aunque el desempleo mundial regresó a niveles previos a las crisis recientes, millones de personas continúan enfrentando condiciones laborales precarias, marcadas por la informalidad, bajos ingresos y falta de protección social, de acuerdo con datos de la OCDE y la OIT.
Más de 435 millones de personas en el mundo carecen de un trabajo digno, pese a que la tasa global de desempleo se ubica en 4,9%, un nivel similar al registrado antes de las recientes crisis económicas, de acuerdo con el informe Perspectivas del empleo 2026, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), elaborado con estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El reporte señala que la recuperación del empleo no ha sido suficiente para mejorar la calidad del trabajo. La informalidad continúa afectando al 58% de la población ocupada a nivel mundial, lo que limita el crecimiento de los salarios reales y reduce el acceso de millones de trabajadores a derechos laborales y protección social.
En el caso de México, la OCDE destaca que el país mantiene una de las tasas de desempleo más bajas entre sus miembros. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reporta una desocupación de 2,6% de la Población Económicamente Activa, aunque persisten importantes retos en materia de calidad del empleo.
El informe indica que la informalidad laboral alcanza al 54,3% de los trabajadores mexicanos, equivalente a 32.2 millones de personas que desempeñan actividades sin acceso a seguridad social ni prestaciones laborales establecidas por la ley.
Por otro lado, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) registra 22,3 millones de empleos formales, con un crecimiento anual cercano al 2,1%, impulsado principalmente por el dinamismo de la construcción y la industria manufacturera, sectores favorecidos por la relocalización de empresas hacia distintas regiones del país.
A pesar del avance en la generación de empleo formal, la subocupación continúa siendo un desafío. La OCDE precisa que 4,4 millones de personas requieren trabajar más horas para mejorar sus ingresos, lo que representa una tasa de subocupación de 7,4%.
El organismo también advierte que el poder adquisitivo sigue siendo un problema estructural. Datos de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) muestran que el 32% de la población ocupada percibe ingresos que no superan un salario mínimo, situación que limita la mejora en las condiciones de vida de millones de hogares.
De acuerdo con el diario mexicano El Economista, las cifras de la OCDE y la OIT reflejan que el principal reto para los mercados laborales ya no es únicamente reducir el desempleo, sino garantizar empleos de calidad, con ingresos suficientes, acceso a seguridad social y condiciones que permitan un crecimiento económico más inclusivo.
