Pugna de Noboa con Colombia amenaza a los ecuatorianos con "ser separados de la comunidad latina", dice experto

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SPUTNIK

ECUADOR.- A 196 años de su conformación como República, Ecuador parece revivir un espíritu secesionista, al menos en el ámbito económico. Lo que comenzó como una medida de seguridad bajo el Gobierno de Daniel Noboa ha escalado a una "guerra comercial" con Colombia, que amenaza con fracturar la Comunidad Andina (CAN).

Este organismo regional estableció un plazo de diez días a partir del 8 de mayo para que los gobiernos de Daniel Noboa y Gustavo Petro encuentren una salida al conflicto.

El 13 de mayo de 1830 marcó el fin del sueño bolivariano para Ecuador, pero también el inicio de una vecindad con Colombia que, hasta hace poco, se consideraba inquebrantable en lo comercial. Desde la firma del Acuerdo de Cartagena en 1969, ambos países han construido un andamiaje de integración que permitió pasar de un comercio comunitario.

No obstante, este aniversario encuentra a Quito y Bogotá en su punto de mayor fricción política y económica de las últimas décadas.

La seguridad como pretexto

El origen de la actual tensión radica en una serie de restricciones comerciales impuestas por Ecuador, justificadas oficialmente por la crisis de seguridad interna. Diego José Donoso Vargas, doctor en Ciencias Políticas, dijo a Sputnik que el Gobierno ha utilizado este tema como un mecanismo de contención ante la proliferación del crimen organizado, sin embargo, advierte que trasladar ese problema social al sector comercial ha sido una estrategia errónea.

Para Donoso, vincular la inseguridad con trabas al intercambio de bienes resulta "bastante desatinado", especialmente cuando se han desvanecido los canales de la diplomacia formal.

"Algo que podríamos considerar que es negativo es que la participación activa de la diplomacia formal se ha ido desvaneciendo y más bien los espacios de las redes sociales o este intercambio de posturas por medio de las plataformas sociales ha venido reemplazando los acuerdos", señala.

Por su parte, el exministro de Economía, Carlos de la Torre Muñoz, coincide en entrevista para este medio en que la motivación detrás de esta "guerra comercial" es estrictamente política. De la Torre advierte que esta acción genera una tensión que pone en riesgo la permanencia de Ecuador en la Comunidad Andina, empujando al país hacia una ruptura del proceso de integración regional.

"Desgraciadamente lo que vemos es que hay una motivación política por una acción económica. Esta acción que ha tomado el Ecuador, esta guerra comercial, lo que hace es separarnos. Es decir, genera una tensión muy importante con Colombia y ahora nos pone en riesgo de ser separados de la comunidad latina", advierte el exfuncionario.

Noboa vs. Petro

La crisis actual no parece responder a una lógica económica de mercado, sino a un posicionamiento político de los mandatarios. Tanto Noboa como Petro se encuentran en procesos previos a elecciones en sus respectivos países, buscando consolidar su protagonismo regional.

Diego Donoso explica que este conflicto tiene un "alto componente político" donde el comercio ha pasado a ser rehén de la ideología. Los presidentes buscan evidenciar su rol interno a través de la confrontación externa.

En esa línea, las plataformas sociales han sustituido a las mesas de diálogo real entre los países y Donoso advierte que, aunque Noboa y Petro dejen el mando, las iniciativas impulsadas dejarán pérdidas económicas y sociales que no se revertirán en uno o dos años.

Carlos de la Torre añade un matiz político a esta polarización, sugiriendo que la ruptura responde a influencias de intereses externos. Según el exministro, el debilitamiento de la CAN permite que se fortalezca la injerencia sobre la política y economía local desde espacios respaldados por la política exterior de Estados Unidos.

"Si bien internamente en nuestros países existen altos niveles de polarización entre estas dos facciones, vemos que esto se ha trasladado al ámbito internacional, desgraciadamente bajo influencia geopolítica de intereses norteamericanos", enuncia.

Jurídicamente, la posibilidad de que Ecuador sea sancionado o incluso expulsado de la Comunidad Andina es real. Donoso cita el artículo 135 de la normativa andina, que permite denunciar incumplimientos. Aunque la salida de un miembro no es beneficiosa para el bloque —recordando el antecedente de Venezuela en 2006—, el mecanismo existe y Colombia podría activarlo.

"El artículo 135 habla de las denuncias dentro de la comunidad andina por este tipo de incumplimientos. Para ningún país es beneficioso y para ninguna organización sería beneficioso el que salga un miembro, en el caso supuesto de que Ecuador salga sancionado o que salga expulsado, una reconfiguración jurídica, normativa, en términos de comercio", dice Donoso.

Ante esta posibilidad, Ecuador tendría que negociar canales individuales con cada país, perdiendo la fuerza del bloque. De la Torre subraya que Ecuador es una "economía pequeñita". En la CAN, solo Bolivia tiene un PIB inferior al ecuatoriano, por lo que frente a Colombia y Perú, el rol de la nación es "pequeño". Una salida implicaría perder las ventajas que permiten la generación de valor agregado y obligaría a reconstruir cadenas de producción en total desventaja.

Un futuro incierto

Para los expertos, el balance de costos y beneficios de esta medida es negativo para el ciudadano común.

"Los ecuatorianos tenemos que sufrir consecuencias económicas en función de un objetivo político que no atiende a las necesidades de los ecuatorianos", enfatiza el exministro. El aislamiento, en su visión, solo beneficia a quienes buscan debilitar la integración regional para fortalecer intereses foráneos.

Donoso, por otro lado, mantiene la esperanza de que la CAN busque canales diplomáticos para reducir las tensiones y anular las medidas restrictivas en los próximos meses. Sin embargo, advierte que la lógica del negocio internacional no debe responder a ideologías.

"Yo (como Estado) debería estar en la capacidad de procurar que mis productos ingresen a ese mercado con el objetivo de mejorar mi economía, independientemente de la línea política".

El Gobierno de Daniel Noboa sostiene que las medidas son transitorias y necesarias para garantizar la soberanía y la seguridad nacional frente a amenazas transnacionales. Sin embargo, este 13 de mayo de 2026, la conmemoración de la independencia se ve opacada por la incertidumbre de un país que, al intentar "separarse" de las obligaciones de sus tratados comerciales, podría terminar aislado en una región que ya no perdona los errores de cálculo político.

 

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