SPUTNIK
CUBA.- El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó que su país analizará el ofrecimiento de asistencia de EEUU por 100 millones de dólares, aunque insistió en que "la mejor ayuda" sería poner fin al bloqueo contra la isla. Además, destacó que su Gobierno no tiene ningún problema en cooperar con la Iglesia católica.
"La mejor ayuda que en este y en cualquier momento podría dar el Gobierno de EEUU al noble pueblo cubano es desescalar las medidas del bloqueo energético, económico, comercial y financiero, recrudecido como nunca antes en los últimos meses, lo cual afecta severamente a todos los sectores de la economía y sociedad cubana", escribió en X, agregando que es la primera vez que Washington formaliza una oferta de asistencia a la isla.
Rodríguez señaló que Cuba está dispuesta analizar los detalles de la propuesta y la forma en que se concretaría. En ese sentido, destacó que sigue sin aclararse si la asistencia será entregada en efectivo o en insumos, ni si estará orientada a cubrir necesidades urgentes de la población, como combustibles, alimentos y medicinas.
El canciller indicó que "aún tomando en cuenta la incongruencia de la aparente generosidad de parte de quien somete al pueblo cubano a un castigo colectivo por medio de la guerra económica", su país "no tiene como práctica rechazar ayuda extranjera que se ofrece de buena fe y con fines genuinos de cooperación, ya sea bilateral o multilateral".
También aseguró que su Gobierno tampoco tiene inconvenientes en trabajar con la Iglesia católica, "con cuyo esfuerzo de cooperación tiene una experiencia larga y positiva de trabajo conjunto". El canciller expresó su expectativa de que la oferta esté libre de condicionamientos políticos o intentos de aprovechar las carencias y dificultades que enfrenta la población de la isla.
Poco antes, EEUU indicó en un comunicado que está dispuesto a proporcionar 100 millones de dólares en ayuda humanitaria directa al pueblo cubano, si el Gobierno de la isla lo permite. Según el Departamento de Estado, la ayuda sería distribuida en coordinación con la Iglesia católica y "otras organizaciones humanitarias independientes y de confianza". Washington precisó que la decisión de asignar o no esta "ayuda salvadora" depende de que La Habana la acepte.
Cuba afronta una escasez de combustible, que se agravó con las últimas medidas de Washington, lo que afecta a la generación eléctrica y a sectores vitales de la economía, el transporte, la producción de alimentos, la salud y la educación, entre otros.
El 29 de enero, el presidente de EEUU, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que autoriza aranceles a las importaciones de países que suministran petróleo a Cuba, tras declarar el estado de emergencia, debido a la supuesta amenaza cubana a la seguridad nacional de EEUU.
El 10 de mayo, el presidente estadounidense, Donald Trump, señaló que el país norteamericano "se ocuparía de Cuba". El canal televisivo CNN informó más tarde que los vuelos de reconocimiento militar estadounidenses cerca de las costas de la isla habían aumentado significativamente desde febrero.
El 1 de mayo, Trump destacó que podría tomar la isla caribeña "de inmediato" tras concluir "el trabajo con Irán", y anunció su intención de enviar el portaviones USS Abraham Lincoln a las costas del país. El mandatario firmó ese día una orden ejecutiva que impone sanciones a cualquier entidad financiera extranjera que realice transacciones en nombre de personas o empresas en Cuba sujetas a sanciones estadounidenses.
Cuba acusa a EEUU de intentar asfixiar su economía y hacer insoportables las condiciones de vida de su población, mientras amenaza a la isla con una agresión militar.
