En medio de apagones, aumentos de la canasta familiar, aumento del dólar y un Gobierno con poco dinero llega el FMI

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Por: Francisco González

SANTO DOMINGO.- La República Dominicana sufre hoy importantes aumentos en los precios de los alimentos, medicinas, alquileres de viviendas, apagones y la falta de agua potable en muchos barrios y ciudades, además de una crisis real en el sistema de alcantarillado sanitario incluso en barrios vecinos del Palacio Nacional, como lo es San Carlos, por donde además circula y se consume muchas drogas, pese a los esfuerzos de la DNCD.

En medio de los gritos de la población por los apagones y los incrementos en los precios de los artículos de la canasta familiar, confirmados por los grandes diarios nacionales mediante encuestas en los mercados con los consumidores y mercaderes, llega al país una misión del siempre mal recordado y repudiado FMI.

La misión del Fondo Monetario Internacional arriba a la República Dominicana luego de que su recomendación para una reforma fiscal fuera repudiada, lo que obligó al Gobierno de Luis Abinader a retirar el proyecto impositivo del Congreso Nacional.

Para tratar de enfrentar la falta de dinero, la administración de Abinader ha estado aplicando disposiciones por la vía administrativa, colocando bonos en el mercado financiero internacional, y tomando préstamos tras préstamos, aprobados dócilmente por el Congreso Nacional, para poder sustentar incluso el presupuesto nacional.

Para recabar informes oficiales sobre la situación económica del país y del Gobierno, la comisión del FMI va a reunirse con el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez< Albizu, para quien ni el alza constante en la tasa del dólar es cuestión de mucha importancia, y con los titulares de los ministerios de Economía y de Hacienda, y con los jefes de Impuestos Internos, y de Aduanas.

Emilio Fernández Coruged.

La misión del organismo crediticio internacional, llega bajo la jefatura de del economista en jefe, Emilio Fernández Coruged, para analizar la crisis energética del país, que ningún Gobierno ha sido capaz de solucionar, y que tantos beneficios económicos ha generado a empresarios y políticos.

Los expertos económicos dirigidos por Emilio Fernández Coruged van a reunirse con el Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad, cuyo jefe es el empresarios, Celso Marranzini.

El Gobierno de Abinader busca afanosamente dinero, tratando incluso de evitar la evasión del pago de los impuestos, sobre todo por los grandes empresarios, importadores y exportadores, industriales y por los comerciantes.

Crecimiento económico

La República Dominicana sigue ubicada entre las naciones de América Latina y el Caribe con un desarrollo económico sostenido, del que la clase pobre dice no ser beneficiaria, sobre todo ahora que no cesan los incrementos en los precios incluso del arroz, cereal del cual el país dispone de una sobreproducción, y que la tasa del dólar sigue inestable.

Los pobres se quejan de los altos precios de los alimentos, pero no quiebran los centros de bebidas alcohólicas de sus barrios, ni las grandes discotecas, y las presentaciones de artistas internacionales de alta gama siguen "a toda máquina".

En un país sobrecargado de quejas de los pobres por la supuesta falta de dinero, tampoco se registra la quiebra de las grandes tiendas de electrodomésticos de última generación ni de los negocios y de las fábricas de ropas y calzados, tampoco de las importadoras de artículos para vestir y calzar, sobre todo las de propiedad de los chinos.

Las reuniones de la misión del FMI y los altos cargos de la administración de Abinader se centrarán en el tema del cobro de los impuestos, el cual no es del gusto de los empresarios dominicanos, quienes se mostraron muy activos en la lucha contra el proyecto de reforma fiscal retirado del Congreso.

El Gobierno trata ahora de eliminar las cuantiosas exenciones fiscales que benefician al empresariado, muchas de las cuales ya dejaron de tener sentido, porque, como el turismo, uno de los sectores más próspero de la nación, ya no necesita incentivos fiscales.

Solo eliminando las exoneraciones al sector turístico tradicional las autoridades gubernamentales podrían recaudar hasta miles de millones de pesos, se estima en fuentes estatales vinculada a las recaudaciones.

Muchos economistas estiman que el Gobierno debería reducir el gasto corriente, que se cree es muy alto, para incrementar el gasto de capital, todavía muy bajo.

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