Ojos abiertos en la frontera

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Ojos abiertos en la frontera

Editorial

Listín Diario

En un contexto de guerra abierta contra las pandillas, las autoridades haitianas, apoyadas por tropas extranjeras, han comenzado a intensificar sus esfuerzos para tratar de vencerlas.

La situación parece haber escalado a un nivel más agudo, con un despliegue táctico que apunta a una ofensiva frontal contra las pandillas, combatidas ahora directamente en sus zonas de dominio.

No es casual que, apenas el presidente Luis Abinader anunciara que trataría como terroristas a las pandillas haitianas, se haya observado un reforzamiento en la vigilancia y seguridad a lo largo de nuestra frontera.

Este es un primer paso de un proceso que ha alcanzado a las fuerzas armadas dominicanas que, bajo la dirección del ministro de Defensa, teniente general Carlos A. Fernández Onofre, han iniciado un despliegue de fuerzas a lo largo de la línea divisoria.

Este fin de semana, el ministro realizó una inspección a las tropas apostadas en las provincias de Pedernales, Jimaní, Elías Piña y Dajabón, con el fin de evaluar su preparación operativa.

Es lógico suponer que el recrudecimiento de los enfrentamientos en Haití obligue a las pandillas a buscar refugio o expandir sus operaciones hacia territorio dominicano, lo que hace aún más urgente esta medida de refuerzo fronterizo.

Además, la situación de mayor preparación de las fuerzas de defensa dominicanas ahora, en comparación con los primeros años del caos haitiano tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, refuerza la estrategia de anticiparse a posibles desplazamientos de los pandilleros.

En un escenario como este, la prioridad no será solo continuar con las repatriaciones masivas de inmigrantes indocumentados, sino también crear un cerco militar más robusto, por si los pandilleros intentan infiltrarse aquí.

En este sentido, las autoridades dominicanas deberán cumplir con la orden dada por el presidente de no permitir que eso ocurra.

Es crucial, en este momento, que el país mantenga una postura vigilante y activa, apoyando tanto a sus fuerzas armadas como al gobierno en el desafío que implica defender la soberanía nacional en un contexto de creciente inestabilidad en Haití.

La situación en la frontera se presenta como un reto no solo para garantizar la seguridad de la población dominicana, sino también para proteger nuestra integridad territorial frente a la expansión de una violencia que podría amenazar la paz de ambos países.

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