Expresiones
No todos son iguales
Tomás Aquino Méndez
Ahora que el gobierno estadounidense se ha propuesto SACAR de su territorio a millones de inmigrantes, el país debe prepararse. Tiene que alistarse a recibir los hijos de esta tierra que serán repatriados. Aquí hay que separar “el trigo de la paja”, es decir, distinguir entre repatriados ligados a actos delictivos o narcotráfico y los que vienen por haber entrado ilegal, por no disponer de documentación o violencia de genero.
El país también tiene que mirar al futuro. Hay que comenzar a ver de dónde se buscarán algunos millones que muchos de esos dominicanos envían a sus familiares y que se han convertido en una fuente EXTRAORDINARIA de ingresos al presupuesto nacional. Cada mes vemos los informes del Banco Central en los que se rebelan los ingresos provenientes de las remesas que reciben familias con parientes en el exterior.
Muchos de esos residen irregularmente en Estados Unidos, pero trabajan y buscan la forma de apoyar a quienes dejan en su terruño. No pueden las autoridades, al recibir a los repatriados introducirlos en autobuses y llevarlos al Vacacional de Haina u otro lugar inhóspito como si todos fueran delincuentes.
La gran mayoría de los dominicanos que llega repatriada son gente de trabajo. Ciudadanos que merecen respeto y consideración. Es posible que entre ellos lleguen algunos vinculados a hechos delictivos. No es la mayoría. Es cierto que la etiqueta que está poniendo sobre ellos el gobierno estadounidense es que son DELINCUENTES ligados al crimen. Ese argumento es para justificar la salida masiva de estos de su territorio. No cuestionamos la política migratoria de Estados Unidos ni otras naciones.
Enfatizamos en que aquí, las autoridades deben ser cautelosas al DEPURAR a quienes están llegando repatriados. Los que desde el exterior han estado contribuyendo con la solidez de nuestra economía deben encontrar aquí un espacio para seguir siendo productivos para ellos y sus familiares. Si llegan coterráneos condenados por su vínculo con el crimen, que sigan aquí purgando sus deudas con la justicia. Aquellos que están siendo devueltos por entrar sin la documentación requerida, por violencia de genero u otras violaciones leves, tienen que recibir otro tratamiento. Si hoy son fundamentales por las remesas que nos envían, ahora que llegan deportados tienen que ser útil para esta sociedad que tiene el deber de acogerlos, protegerlos y vincularlo a la actividad productiva. Las autoridades deben tener claro que: NO TODOS LOS REPATRIADOS SON IGUALES.
