El crecimiento económico no llega a la juventud dominicana, que quiere irse del país

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Por: Francisco González

SANTO DOMINGO.- El crecimiento económico del que tanto alardean el Gobierno y el Banco Central, y que debe elevar la calidad de vida de la mayoría de la población y forjar un futuro cierto, no está llegando a la juventud dominicana, quien tiene como su principal objetivo irse del país, por la situación económica.

Los jóvenes buscan emigrar afectados por su su situación económica, y la de sus familias, lo que estaría confirmando que el crecimiento "Constante y sonante" del Producto Interno Bruto (PIB) no está llegando a los pobres, como debería ser.

Es el reverendo, Francisco Benito Alvarado, Vicario de Pastoral Juvenil Santo Domingo, quien expone que la juventud dominicana tiene trazado como uno de sus objetivos básicos abandonar su país para “mejorar sus condiciones de vida”.

La población más joven de la República Dominicana intenta evadir su dura situación económica y la falta de puestos de trabajo, la inseguridad, la tan baja calidad de la educación, y porque el crecimiento de la economía, y la supuesta baja de la inflación no es sentida en los barrios marginados, donde la corrupción, la degeneración, el alto consumo de bebidas alcohólicas y de todo tipo de drogas "Prosigue su agitado curso".

“Resulta penoso que el principal sueño de nuestros jóvenes pueda ser el querer irse del país, abandonar su patria para ganar mejores condiciones de vida”, remarcó Benito Avarado.

Una reciente investigación aplicada entre jóvenes de 18 y 35 años en Santo Domingo, Santiago y el Distrito Nacional, revela entre las principales razones que argumenta la gente para querer irse de su país son: falta de empleos, seguridad, mala situación económica y la baja calidad de la educación.

De acuerdo con el religioso católico, el Gobierno tiene que diseñar y aplicar muy buenas políticas para rescatar y estimular a la juventud para que no huya del país.

“Nuestros jóvenes necesitan de vida, necesitan familias fuertes, instituciones públicas fuertes, recusables y transparentes, necesitan oportunidades para trabajar y forjar sus propios caminos”, demanda el reverendo, Francisco Benito Alvarado.

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