Por: Francisco González
SANTO DOMINGO.- “Si tenemos que cerrar la frontera, la cerramos, como la hemos cerrado en otras ocasiones, pero todo eso ya depende de un estudio de toda una discusión con el Consejo Nacional de Seguridad, de Migración, donde ya existan elementos que nos lleven a que es preferible cerrar la frontera”.
El presidente, Luis Abinader, hace la promesa mientras la República Dominicana se sigue llenando de haitianos ilegales, que cruzan la frontera, supuestamente, vigilada por las fuerzas armadas, y por donde cruzan, cada vez que les da la gana, hasta los niños haitianos, mujeres, encintas, dementes, prostitutas, criminales, traficantes de drogas y de armas, incluso de guerra.
Abinader ha prometido además que su Gobierno pediría a las augtoridades haitianas parar la construcción del canal con el cual Haití trataría de desviar el curso del agua del río Masacre, porque violaría el Tratado de Paz y Amistad Perpetua y Arbitraje de 1929, el Acuerdo Fronterizo de 1935 y el Protocolo de Revisión de Frontera de 1936.
Mientras el presidente dominicano dice estar dispuesto a cerrar la frontera, si fuera necesario, su canciller, Roberto Álvarez, ha sugerido legalizar a los haitianos que han cruzado la frontera de forma irregular, plaqnteamiento que se supone tiene la aprobación del presidente, Abinader, lo que viola la Ley de Migración y la Constitución de la República, va en la línea de quienes exigen aceptar la migración ilegal haitiana.
“Si hay que cerrar la frontera, la cerramos”, ha ratificado Abinader en lo que aparente ser una actitud firme ante los problemas que a diario provocan los haitianos en la República Dominicana.
